Despertarse con vistas al Mont Blanc, salir a conquistar los greens del Mont d’Arbois, nadar en una piscina climatizada mientras se contempla la caída de la nieve… En el corazón de los Alpes franceses, el Palace Four Seasons Resort Megève cultiva un arte de vivir en las alturas, fiel a la tradición de la familia Edmond de Rothschild. Desde el primer despertar hasta el último postre, descubre ocho maneras de disfrutar de la experiencia de un Palace en la montaña, tanto en verano como en invierno.
Despertarse con vistas al Mont Blanc en un entorno de chalet contemporáneo

Es difícil levantarse de la cama cuando las cumbres alpinas te dan los buenos días. La Suite Mont-Blanc ofrece una de las vistas más hermosas. En el interior, la madera clara se combina con el mármol, mientras que los tejidos naturales armonizan con las obras de arte seleccionadas por Ariane de Rothschild. Una decoración acogedora y contemporánea a la vez, concebida por el arquitecto Pierre-Yves Rochon para cada una de las 55 habitaciones y suites del Four Seasons Resort Megève. La vida en un chalet continúa en las alturas del Mont d’Arbois. A 1.850 metros de altitud, la Suite Idéal invita a disfrutar de una escapada única, pasando una noche frente al Mont-Blanc y la cordillera de los Aravis, entre una cena saboyana y las primeras huellas sobre la nieve al amanecer.
Perfeccionar el swing en los greens del campo de golf de Mont d'Arbois en verano...

Algunos vienen a jugar. Otros, simplemente, a admirar las vistas. En el Golf du Mont d’Arbois, las calles se adaptan desde hace casi un siglo al relieve de la montaña y revelan, en cada hoyo, una nueva perspectiva del Mont Joly y de la cordillera de los Aravis. Incluso los jugadores más concentrados acaban levantando la vista. A pocos minutos del Four Seasons Resort Megève, este histórico campo de 18 hoyos, diseñado por Noémie de Rothschild, nos recuerda que Megève se descubre tanto con unos esquís en los pies como con un palo de golf en la mano.
…o descubrir los paisajes nevados con raquetas de nieve en invierno

En invierno, las calles del campo de golf de Mont d'Arbois quedan ocultas bajo la nieve. Ya sea con esquís o con raquetas de nieve, el Four Seasons Resort Megève ofrece acceso directo a las pistas y a los senderos de la estación. Las excursiones guiadas por la Oficina de Guías de Megève conducen a los huéspedes a través de bosques de abetos y pastos alpinos cubiertos de nieve, lejos del bullicio de la estación. Bastan unos pocos pasos para que el único sonido sea el crujir de la nieve bajo los pies. Una merienda servida en un iglú, a la luz de las velas, pone el broche final a esta escapada al aire libre.
Disfrutar de una fondue de chef en la terraza o bajo una cúpula geodésica

A la hora de comer, las montañas compiten con el plato. La carta del restaurante Edmond’s es una oda a los sabores y las hierbas locales: desde la hamburguesa con raclette ahumada hasta la pechuga de pollo de granja aromatizada con ajedrea de montaña. Mención especial merece la fondue estrella del chef Armando Acquaviva, galardonada como «Mejor fondue de Megève» en el festival Toquicimes 2025. Inspirada en la tierra alpina, esta receta combina comté, beaufort, reblochon y parmesano, y se puede degustar en la terraza durante el verano o, en invierno, bajo una cúpula geodésica instalada en los jardines del hotel.
Disfrutar de un rato de lectura junto a la piscina

Después de comer, uno puede dudar entre echarse una siesta o pasarse por la piscina… Alrededor de la piscina del Four Seasons Resort Megève, algunos se acomodan en una tumbona, con un libro en la mano; otros dan unas brazadas, con la mirada puesta en las cumbres, antes de regresar a la calma de la tumbona. Una vez cerrado el libro, los últimos rayos de sol acompañan una sesión de yoga en la cúpula geodésica, situada en el corazón de los jardines, frente a las cumbres.
Recargar energías entre el spa, el baño frío y el yoga

Nadar en una piscina cubierta climatizada mientras los primeros copos de nieve van cubriendo los grandes ventanales es uno de los placeres del invierno en la montaña. Entre mármol blanco, luz natural y madera clara, los 900 m² del spa del Four Seasons Resort Megève ofrecen un entorno ideal para relajar los músculos después de un día en la montaña. Apenas unos pasos separan la piscina de las cabinas de tratamientos. Una sesión de flotación sobre una camilla suspendida en 600 litros de sal de Epsom proporciona una sorprendente sensación de ingravidez y favorece una recuperación profunda. Uno de los tratamientos estrella, evocación de los bosques y pastos alpinos de los alrededores, combina aceite de abeto blanco y flor de edelweiss, dos aromas emblemáticos de los Alpes.
Pasar un rato en la bodega de los Rothschild a la hora del aperitivo

Con más de 17.000 botellas repartidas en dos plantas, la bodega es uno de los secretos mejor guardados del Palace. Su selección refleja la diversidad de los viñedos franceses y, al mismo tiempo, rinde homenaje al legado vitivinícola de la familia Rothschild. Se puede reservar en exclusiva para una cata o una cena, una oportunidad para tomarse el tiempo necesario y descubrir algunas botellas excepcionales en un entorno íntimo. Quienes prefieran el ambiente animado del bar pueden dirigirse al Glass Bar, cuya barra de cristal tallado ha sido elaborada a mano por el artista Gilles Chabrier. Cócteles a medida, grandes vinos y las primeras notas del piano acompañan allí las conversaciones.
Redescubrir la gastronomía francesa en el restaurante Benjamin

En el restaurante Benjamin, los grandes clásicos de la gastronomía francesa adquieren un toque alpino. El chef Armando Acquaviva realza los productos locales, desde el foie gras de pato semicocido, aderezado con whisky de Hautes Glaces, hasta la tartaleta de guisantes, en la que el queso de cabra fresco de los Aravis se combina con el caviar. Para el postre, Jonathan Chapuy recurre a los ingredientes vegetales con creaciones aromatizadas con licor de Chartreuse, ulmaria, flores de saúco o capullos de rosa.
Preguntas frecuentes
¿Es el Four Seasons Resort Megève un Palace?
Desde 2026, el Four Seasons Resort Megève cuenta oficialmente con la distinción Palace. Este reconocimiento, el más alto del sector hotelero francés, se concede a hoteles de 5 estrellas que cumplen criterios especialmente exigentes en materia de calidad del servicio, excelencia gastronómica, arquitectura, ubicación y experiencia del cliente. El Four Seasons Resort Megève se suma así a una treintena de establecimientos distinguidos, entre los que figuran algunos de los hoteles más emblemáticos de Francia, como el Four Seasons Hotel George V de París o el Grand-Hôtel du Cap-Ferrat.
¿Cuáles son las fechas de apertura del Four Seasons Resort Megève?
El Four Seasons Resort Megève recibe a sus huéspedes durante dos temporadas principales: la de invierno, desde mediados de diciembre hasta principios de abril, y la de verano, desde mediados de junio hasta principios de septiembre. Las fechas de apertura pueden variar ligeramente de un año a otro y se comunican antes del inicio de cada temporada.
¿Qué se puede comer en el restaurante Kaito?
Kaito propone una cocina nikkei que fusiona las tradiciones culinarias japonesas con los sabores peruanos, sin olvidar los productos de los Alpes. La carta incluye sushis, sashimis, tatakis, ceviches y creaciones exclusivas, además del tradicional pato laqueado. Todo ello se disfruta en un ambiente íntimo, acompañado de una selección de sakes y cócteles cuidadosamente elegidos para realzar los sabores de cada plato.
¿Quién es el propietario del Four Seasons Resort Megève?
El Four Seasons Resort Megève está gestionado por Four Seasons Hotels and Resorts y se encuentra en pleno corazón del Domaine du Mont d'Arbois, propiedad histórica de la familia Edmond de Rothschild. Fue Noémie de Rothschild quien, en la década de 1920, contribuyó a impulsar Megève como destino vacacional de prestigio. Hoy, ese legado sigue presente en la identidad del complejo, que perpetúa el arte de vivir concebido por la familia en el Mont d'Arbois.
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Por Kévin Bonnaud
Responsable de comunicación editorial
Desde las callejuelas de pueblos colgados hasta la efervescencia cultural de las grandes ciudades, pasando por los paisajes revitalizantes junto al mar o en la montaña, tejo relatos para inspirar a viajeros franceses e internacionales.









