Fouquet’s Courchevel: érase una vez un chalet que se convirtió en Palace…

Inspiración

Alpes - Mont BlancDiversión y vida nocturnaMontaña

Apartamento Les Neiges del Hotel Fouquet's Courchevel
© Marc Berengue - Vistas panorámicas de la estación desde el Apartamento Les Neiges del Hotel Fouquet's Courchevel.

Tiempo de lectura: 0 minPublicado el 27 enero 2020, actualizado el 10 septiembre 2026

Un paraíso blanco, un refugio de cuento de hadas. En el corazón de la elegante estación de Courchevel 1850, el hotel Fouquet’s Courchevel reinventa el espíritu del chalet con una estética acogedora y contemporánea, salpicada de detalles íntimos que evocan el universo de la montaña. Un lugar excepcional, distinguido con la categoría «Palace», donde la terraza soleada, la hora del té gourmet y las especialidades alpinas prolongan los placeres de los deportes de nieve.

Fuego y hielo

Vestíbulo del hotel Fouquet's Courchevel
© Fabrice Rambert - Vestíbulo del hotel Fouquet's Courchevel.

Un fuego en la chimenea que crepita en señal de bienvenida, unos tonos ámbar que recuerdan la corteza de los abetos y capas blancas como el hielo… Ya desde la entrada, uno se deja envolver por la suavidad de un entorno acogedor y refinado.

Un chalet de ensueño

Suite en el Fouquet's de Courchevel
© Barrière / Fouquet's Courchevel - Interior de una suite en el Fouquet's de Courchevel, en los Alpes.

La montaña inspira las 22 habitaciones y las 20 suites, concebidas como acogedores refugios con vistas a las cumbres. Madera de alerce y de nogal, kilims de colores, tejidos naturales… Todo evoca la estética de los chalets de antaño, reinterpretada con un toque contemporáneo, y refuerza la sensación de vivir una experiencia a la vez auténtica y excepcional. Desde las ventanas, la vista se extiende hacia la pista de Bellecôte y las cumbres nevadas. En lo más alto del Palace, el apartamento «Les Neiges» lleva aún más lejos el espíritu del chalet: 310 m², tres dormitorios, un salón doble con chimenea y un gran ventanal con vistas al Mont Blanc y al pueblo de Courchevel 1850.

Esquíes en los pies

Hotel Fouquet's Courchevel
© November Studio - El Hotel Fouquet's Courchevel, en los Alpes.

Cada mañana, las botas calefactadas, los bastones listos y los esquís preparados esperan a los huéspedes al borde de la pista Bellecôte. En el Ski Room Bernard Orcel, puedes completar tu equipamiento, ajustar tus esquís y cuidar tu estilo con las colecciones de marcas como Bogner, Toni Sailer o Mackage. Solo tienes que calzarte los esquís para acceder directamente al dominio de Les Trois Vallées. Y, para variar, también puedes descubrir la montaña con raquetas de nieve, en trineo tirado por perros o desde el aire, a bordo de un globo aerostático.

Sed de cumbres

Tras unas cuantas bajadas, la terraza de Loulou se convierte en el corazón del Fouquet’s Courchevel, frente a la pista de Bellecôte y a las cumbres nevadas. En pareja, en familia o con amigos, nos acurrucamos bajo la suavidad de las mantas para tomar una copa, degustar una pizza con trufa negra y, después, hacer una parada en el bufé de postres. Para los más frioleros, todo está pensado: ¡chimeneas de leña empotradas en las mesas bajas y música en directo para animar el ambiente! Que comience la tarde festiva.

Caliente - frío

Spa exterior del Hotel Fouquet's Courchevel
© Marc Berenguer - Spa exterior del Hotel Fouquet's Courchevel.

¿Cómo relajarse después de bajar por las pistas? En el spa del Fouquet’s Courchevel, la respuesta es obvia. Con 1.000 m² de superficie, cuenta con una piscina de 20 metros, un hammam, una sauna, un circuito acuático y seis cabinas de tratamientos, incluida una suite para dos con jacuzzi privado. Es difícil resistirse a semejante despliegue de bienestar. ¿La experiencia más atrevida? Probar el baño nórdico helado al aire libre, cuando la nieve cubre la terraza…

Un toque dulce después de esquiar

Después de esquiar y disfrutar del aire libre, nos dirigimos al Lounge Bar, con su ambiente acogedor y su imponente chimenea. El chef pastelero Christophe Adam, conocido sobre todo por haber convertido el éclair en su sello distintivo, propone allí una hora del té con deliciosas creaciones. El éclair de tiramisú, el crujiente de limón y yuzu con merengue o el milhojas de praliné se degustan acompañados de un chocolate caliente o una copa de champán, antes de que las actuaciones musicales animen el local al caer la noche.

Sabores alpinos

Por la noche, el ambiente cambia en La Table Savoyarde. Las molduras de madera patinadas, las paredes de piedra vista y la luz tenue crean una decoración de chalet ideal para largas veladas en mesa. En los platos, los clásicos de la montaña ocupan un lugar destacado: la fondue saboyana, la raclette de leche cruda o el Mont d’Or asado se comparten con gusto junto con embutidos y patatas. Una forma reconfortante de terminar el día, rodeados de los sabores más emblemáticos de los Alpes.

Por Kévin Bonnaud

Responsable de comunicación editorial

Desde las callejuelas de pueblos colgados hasta la efervescencia cultural de las grandes ciudades, pasando por los paisajes revitalizantes junto al mar o en la montaña, tejo relatos para inspirar a viajeros franceses e internacionales.

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