Marsella

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ADOBE STOCK - Manuel Sulzer
© ADOBE STOCK - Manuel Sulzer

¿Te diriges al Mediterráneo para visitar Marsella? Enclavada en su bahía y rodeada de impresionantes espacios naturales, la ciudad foceana cautiva a sus visitantes con su entusiasmo y su eclecticismo. ¡Todo ello aderezado con un delicioso estilo de vida!

Entre el fervor deportivo y la creatividad artística, Marsella es decididamente mediterránea. Desde el auténtico barrio del Panier hasta el animado Puerto Viejo, pasando por los Docks, cuyas zonas industriales abandonadas albergan el Mucem y la réplica de la Gruta de Cosquer, la segunda ciudad de Francia, puerta de la Provenza, no carece de atractivos culturales. El Parque Nacional de las Calanques, el primer parque periurbano de Europa, con su notable biodiversidad, ofrece además un espectáculo natural a cada instante.

Lugares imprescindibles: ¿Qué ver y visitar en Marsella capital?

Aunque Marsella es la segunda ciudad de Francia por número de habitantes, también es una de las más antiguas: su fundación se remonta al siglo VI a. C. Gracias a su ubicación geográfica, muy pronto despertó el interés de otros pueblos y se convirtió en un importante cruce de caminos comercial y migratorio del Mediterráneo. Estas múltiples influencias se reflejan en su increíble patrimonio arquitectónico y cultural, y conforman el encanto de esta ciudad de carácter bien definido.

Del Vieux-Port (Puerto Viejo) al Panier: paseo por los barrios-pueblo

  • El Vieux-Port : situado a los pies de la imprescindible avenida de la Canebière y a pocos minutos a pie de la estación de Saint-Charles, el barrio del Puerto Viejo es el corazón de Marsella, donde tienen lugar todas las concentraciones festivas, los fuegos artificiales y las celebraciones deportivas. Desde la subasta matutina, con el regreso de los pescadores, hasta la hora del aperitivo y del pastis en las terrazas de los cafés y restaurantes, el bullicio no cesa. Tras una sesión de selfies bajo la Ombrière miroir, obra de Norman Foster, cerca del embarcadero, se puede dar un tranquilo paseo por los muelles, entre edificios históricos a un lado y barcos al otro.
     
  • El barrio del Panier: desde el Puerto Viejo, bastan unos pocos escalones para llegar al Panier. Un barrio mítico con ambiente de pueblo, con sus pintorescas callejuelas, sus murales urbanos, sus pequeñas galerías y sus peculiares boutiques de diseñadores y artesanos. Un barrio popular y colorido donde los pequeños bistrós ofrecen una cocina sencilla, elaborada a fuego lento con sabrosos productos locales. Hay numerosos lugares de interés cultural que merecen una visita: La Vieille Charité, la Maison Diamantée, la iglesia de los Accoules… pero también la plaza de los Molinos o la plaza de Lenche, con sus numerosas terrazas con unas vistas impresionantes de la basílica de Notre-Dame-de-la Garde.
     
  • El Cours Julien: A pocas calles del Puerto Viejo, el Cours Julien es una auténtica inmersión en el estilo de vida marsellés, en su versión bohemia. Un barrio con una identidad muy marcada, donde el arte callejero se expresa en cada fachada y donde los mercados, con su ambiente acogedor, ponen en valor la producción y la creación locales.
     
  • La Belle-de-Mai: a un paso de la estación de Saint-Charles, el barrio de La Belle-de-Mai revela toda la energía creativa de la ciudad. La antigua fábrica de tabaco se ha transformado en un amplio espacio cultural alternativo que acoge exposiciones y actuaciones artísticas experimentales, proyecciones de películas, una tienda de ropa de segunda mano temporal, un mercado de productores y veladas festivas en la azotea.
     

Desde el Mucem hasta el Vélodrome, pasando por Notre-Dame de la Garde: los monumentos de Marsella

Cuando se habla de paseos por Marsella, se hace referencia a lugares culturales majestuosos y eclécticos que llaman la atención. Entre edificios religiosos, cuevas submarinas reconstruidas, arquitectura contemporánea y campos de fútbol, hay opciones para todos los gustos.

  • Basílica de Notre-Dame-de-la-Garde: con su silueta inconfundible, la suntuosidad de sus materiales, su increíble ubicación -a 150 metros de altitud-, y su inmensa estatua dorada de María, la basílica de Notre-Dame de la Garde, conocida como la bonne mère (buena madre) es el monumento emblemático de Marsella. Lugar de peregrinación por excelencia, su historia fascina tanto como su arquitectura y la vista panorámica que ofrece sobre la ciudad y el Mediterráneo.
     
  • El Mucem: al contemplar el Puerto Viejo desde la plaza de la basílica, hay un edificio que llama especialmente la atención. Con su arquitectura ultracontemporánea, obra de Rudy Ricciotti, el Mucem se ha convertido, a su manera, en un icono de esta belleza del sur. Un museo famoso por su colección permanente y sus exposiciones temporales dedicadas a las civilizaciones del Mediterráneo, pero también por su increíble estructura en forma de encaje. Sus pasarelas ofrecen perspectivas inéditas sobre el Puerto Viejo, el Palacio del Pharo y un nexo histórico con el Fuerte Saint Jean, antiguo emplazamiento militar estratégico reconvertido en espacio cultural.
     
  • La réplica de la Cueva de Cosquer: frente al Mucem, otro museo de aspecto moderno invita a viajar en el tiempo hasta llegar al Paleolítico. Tras las fachadas acristaladas de Cosquer Méditerranée se esconde una minuciosa réplica exacta de una cueva submarina descubierta por Henri Cosquer en 1985, a 37 metros bajo el nivel del mar, cerca del cabo de Morgiou, en el Parque Nacional de las Calanques. Una inmersión accesible para todos en el descubrimiento de las 500 obras de arte parietal de la cueva de Cosquer, amenazada por la subida del nivel del mar.
     
  • La Catedral de la Major: de vuelta a la superficie, uno de los edificios religiosos más destacados de Marsella se perfila con su arquitectura atípica, a medio camino entre el estilo románico y el bizantino, y sus dimensiones excepcionales. Entre cúpulas, frisos en la fachada e impresionantes arcadas, la Catedral de la Major bien merece una pequeña visita.
     
  • El Palacio Longchamp y su parque: enmarcado artísticamente por dos museos, el Museo de Bellas Artes y el Museo de Historia Natural, ambos unidos por una columnata, el Palacio Longchamp, situado cerca de la estación de Saint-Charles, no es más que un depósito de agua. Si bien desde la calle el edificio presenta una impresionante fuente, en su parte trasera esconde un jardín muy apreciado por los marselleses.
     
  • El Estadio Orange Vélodrome: otro monumento emblemático de la ciudad, el Estadio Vélodrome, situado al sur de la ciudad, ofrece a los aficionados al fútbol una especie de peregrinación deportiva al asistir a un partido del equipo local, el Olympique de Marsella. Una experiencia única: vibrar al unísono con toda una ciudad, orgullosa de su club y de su historia.
     
  • La Cité Radieuse – Le Corbusier: situada entre el estadio Vélodrome y el parque Borély, la Unidad Habitacional de Marsella La Cité Radieuse, concebida por el arquitecto Le Corbusier e inscrita en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, es una visita imprescindible. Setenta años después de su construcción, esta utopía arquitectónica de estilo muy vanguardista sigue fascinando y planteando interrogantes sobre el bienestar en la ciudad.

Si bien la ciudad de Marsella no carece de encanto —con sus museos, monumentos y barrios pintorescos—, la naturaleza que la rodea es una auténtica maravilla de belleza y biodiversidad. Un espacio ideal para la contemplación, el descanso y recargar energías a solo un paso del centro urbano.

De l’Estaque al Prado, pasando por el Vallon des Auffes: la playa en la ciudad

Lo que hace que Marsella sea única es su proximidad al mar. Desde la Corniche Kennedy, se suceden una veintena de playas a lo largo de varios kilómetros, desde el centro de la ciudad hasta las puertas del Parque Nacional de las Calanques.

  • Las playas de Corbières: al sur de L’Estaque, las tres playas de Corbières ofrecen unas vistas preciosas. Sus ventajas: su fácil acceso, la presencia de zonas con sombra, una suave pendiente hacia el mar, arena fina y guijarros. Otros puntos a favor para las familias: el baño está vigilado y hay diversas instalaciones y servicios que permiten pasar un día agradable.
     
  • La playa de los Catalans y el Vallon des Auffes: su arena fina y su ubicación, cerca del Puerto Viejo y del centro de Marsella, la convierten en una playa muy apreciada y animada. A diez minutos a pie, el Vallon des Auffes es un auténtico pueblo de pescadores al abrigo de los acantilados, que parece haberse quedado anclado en la época de Marcel Pagnol y donde los restaurantes sirven sabrosas bouillabaisses. Desde allí, a tan solo unos pocos minutos en bicicleta, se puede llegar a otras playas.
     
  • La playa del Profeta: emblemática playa de la ciudad marsellesa, la playa del Profeta hace las delicias tanto de los marselleses como de los visitantes gracias a sus aguas poco profundas, perfectas para los niños, y a su pista de voleibol de playa de libre acceso. Es ideal para tomar un aperitivo con amigos al atardecer o para hacer un pícnic al final del día.
     
  • Las playas del Prado: un último esfuerzo antes de llegar a la Marina de Marsella, sede de las pruebas de vela de los Juegos Olímpicos de 2024, y a las playas del Prado: una amplia extensión de arena fina rodeada de cerca de treinta hectáreas de zonas verdes. Las playas del Prado son un entorno ideal para disfrutar del mar y de múltiples actividades de ocio.

Marsella cuenta con muchas otras playas, como la Pointe Rouge, la playa de arena más grande de la ciudad, o el Bain des Dames y sus casetas, muy cerca del Parque Nacional de las Calanques.

Castillo de If, la Côte Bleue y las calas de Cassis: islas legendarias y calas de aguas turquesas

El Parque Nacional de las Calanques

Al este de Marsella, el macizo de las Calanques, que se extiende a lo largo de 25 kilómetros hasta Cassis y La Ciotat, ofrece tanto magníficas calas de aguas cristalinas y paisajes paradisíacos como senderos de montaña, a veces escarpados, que albergan una magnífica biodiversidad bien conservada. Muy populares en verano, las Calanques se disfrutan en cualquier época del año gracias a la suavidad del clima mediterráneo. Solo queda elegir entre En-Vau y Sormiou, las más espectaculares; Port-Pin y Marseilleveyre, las más familiares; y Morgiou y La Mounine, las más apreciadas por los amantes del buceo.

La Côte Bleue 

Al oeste de Marsella, el sendero de los aduaneros de la bien llamada Côte Bleue serpentea a través de las calas del macizo de l’Estaque. Un paseo con espectaculares vistas al Mediterráneo que atraviesa pueblos provenzales con puertos pintorescos, como Carry-le-Rouet y Sausset-les-Pins. Un paraíso azul al que se puede llegar en tren desde Marsella en solo cuarenta minutos. ¡Y con vistas al mar!

El Castillo de If y las islas del Frioul

El barrio de Endoume también invita a evadirse. Desde el Palacio del Pharo, y más aún desde la playa de Malmousque, las islas del Frioul se alzan como un rosario rocoso sobre el Mediterráneo. A sus calas de aguas turquesas, sus playas de arena clara y sus relieves azotados por el mistral se puede llegar en barco en media hora. Incluso antes de atracar, el islote de If destaca por su imponente silueta: el Castillo de If, fortaleza del siglo XVI y escenario legendario de El conde de Montecristo, obra maestra de Alejandro Dumas. La visita a esta antigua prisión es una cita ineludible para los amantes de la historia y la literatura.

Gastronomía: cuál es el plato típico de Marsella y la Provenza

En Marsella y Provenza hay muchas especialidades. Es imposible visitar la ciudad sin disfrutar de su gastronomía, ya que en esta tierra del sur, bañada por el mar y el sol, la cocina es un arte y ocupa un lugar destacado. Nos encanta sentarnos a la mesa y pasar un rato degustando las numerosas especialidades marsellesas o también provenzales, típicas de la dieta mediterránea.

  • En cuanto a las sopas, destacan la emblemática bouillabaisse y la sopa al pistou. La primera, típica del puerto de Marsella, se elabora con varios pescados mediterráneos, marisco y verduras, aderezados con hierbas y especias de Provenza, y se degusta caliente. Su textura cremosa, su sabor a mar y la intensa salsa rouille que la acompaña hacen las delicias de muchos paladares. En cuanto a la sopa al pistou, se trata de una sopa de verano, que se sirve caliente o fría, compuesta esencialmente por verduras, legumbres y pasta pequeña, a las que se añade un toque de pistou.
     
  • Pescado y marisco: hay mucho donde elegir en cuanto a productos del mar, desde erizos de mar y supions (calamares pequeños) hasta crustáceos, pasando por sardinas, rougets (salmonetes de roca), caballas o rascacios… También cabe destacar la bottarga, un caviar provenzal muy apreciado, elaborado con huevas de mújol saladas y secadas.
     
  • En cuanto a la carne: estofado y pieds paquets. Este plato típico, una especialidad guisada a base de patas de cordero y callos de cerdo salados, es muy apreciado por su carne tierna y su condimento picante a base de ajo, cebolla y perejil picado. El estofado provenzal es un guiso de carne marinada y cocida a fuego lento en vino tinto.
     
  • Las salsas: la anchoïade o el alioli. Elaborada a base de anchoas, aceite de oliva, ajo y alcaparras, la anchoïade es una especialidad provenzal que se suele degustar como aperitivo untada sobre rebanadas de pan. En cuanto al alioli, elaborado a base de ajo, aceite de oliva y yema de huevo, esta receta sirve para aderezar diferentes platos (pescados, verduras…).
     
  • Los dulces: las navettes, unas galletas provenzales con forma de barquito y sabor a flor de azahar; las oreillettes, unos finos y crujientes pasteles; y los chichis frégi, unos buñuelos alargados típicos de L’Estaque, conforman un trío imprescindible de dulces marselleses.

El arte de vivir al estilo marsellés

Un poco despreocupada, pero sin duda auténtica y genuina, Marsella nunca deja indiferente. Al ritmo de los hermosos días soleados, se pueden admirar las riquezas patrimoniales de ayer y de hoy, las obras de artistas a la vanguardia del arte, pero también se toma el tiempo para disfrutar de la imprescindible apéro, preferiblemente con anís, los míticos torneos de petanca del Parque Borély y los intensos sabores de sus platos rebosantes de sol.

Guía práctica de Marsella 

¿En qué región se encuentra Marsella?

Marsella, la capital de la Provenza, se encuentra en la costa mediterránea, en el sureste de Francia. Gracias a los trenes de alta velocidad (TGV), la segunda ciudad más grande de Francia está a solo tres horas de París y 5 horas de Barcelona.

Metereología: ¿qué tiempo hace y cuándo visitar Marsella?

Con cerca de 300 días de sol al año, Marsella es una de las ciudades más soleadas de Francia, gracias a las ráfagas de mistral que despejan el cielo. Los inviernos y el final de la temporada son muy agradables, gracias al clima mediterráneo templado, lo que permite pasear por el Parque Nacional de las Calanques, menos concurrido en esta época del año. Los veranos, calurosos, son una razón más para darse un chapuzón en el mar.

¿Cuáles son los barrios más bonitos de Marsella que hay que conocer?

Marsella cuenta con más de cien barrios-pueblo, cada uno con su propia identidad, sus plazas y sus rincones recónditos. En primer lugar están los más pintorescos: Le Panier, L'Estaque, Le Cours Julien, Les Goudes y Malmousque, por citar solo algunos. Luego están los oficiosos, que no están reconocidos como barrios pero que albergan joyas y lugares imprescindibles como el Vieux-Port, el Palais Longchamp o las playas del Prado.

¿Dónde salir y dónde comer en Marsella?

Bares de hotel con azoteas, bares de tapas en el barrio de Endoume, el rooftop del centro comercial Les Terrasses du Port, cerca del Puerto Viejo, restaurantes de la Corniche Kennedy... En Marsella no faltan lugares para disfrutar de la gastronomía ni locales de ocio.

¿Qué se puede hacer en los alrededores de Marsella (Aix-en-Provence, Aviñón...)?

Aix-en-Provence es la excursión más cercana, con la montaña Sainte-Victoire para caminar, el taller de Paul Cézanne y el museo Granet para disfrutar de la cultura. Aviñón y Arlés ofrecen un rico patrimonio histórico y numerosas citas artísticas, mientras que Cassis seduce por sus viñedos y sus calas.

¿Cómo se llega al centro de la ciudad o al Estadio Vélodrome desde la estación de Saint-Charles?

Desde la estación de Saint-Charles se puede llegar al centro de Marsella y al Estadio Vélodrome en pocos minutos en metro. Además, hay varias líneas de tranvía que permiten desplazarse fácilmente entre los distintos lugares de interés.

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