Esquiar antes de que abran las pistas en Courchevel, practicar yoga en una cúpula con vistas a las montañas en Megève, perfeccionar el swing a orillas del lago Lemán en Évian… En los Alpes, los Palaces idean experiencias que permiten disfrutar de la montaña de una forma diferente: franjas horarias exclusivas, guías y monitores personales, cenas a gran altitud. Todo ello para disfrutar de los paisajes alpinos tanto en invierno como en verano, con ese toque especial propio de estos establecimientos excepcionales.
Sobrevolar Courchevel en globo aerostático con Le K2 Palace

Al amanecer, nos dirigimos al altipuerto de Courchevel, a casi 2.000 metros de altitud, donde asistimos al inflado del globo. Una vez instalados en la barquilla —que, en algunos casos, puede ser privada para unos pocos huéspedes del Le K2 Palace—, nos dejamos llevar por los vientos durante un vuelo de entre 45 minutos y poco más de una hora. A veces rozando las copas de los árboles, otras elevándonos por encima del relieve, las vistas cambian constantemente sobre las cumbres alpinas y el dominio de Les Trois Vallées. El silencio solo se ve interrumpido por las llamas del quemador, hasta el aterrizaje, donde el equipo de tierra recibe a los pasajeros.
Un Palace en la montaña
Alpes - Mont Blanc

Disfrutar de una fondue en una burbuja a gran altura con L’Apogée Courchevel
Al caer la noche, L’Apogée Courchevel propone salir del Palace para dirigirse a una burbuja instalada en la cima del Ariondaz, a más de 2.000 metros de altitud, frente al valle de Courchevel. Una vez allí, hay dos opciones: prolongar el aperitivo con una copa de champán, embutidos locales y quesos de la región, o disfrutar de una cena de dos horas en torno a una fondue saboyana. Una velada de montaña única, suspendida sobre la estación.
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Esquiar al amanecer con Les Airelles Courchevel

Subir a la cima de La Saulire (2.740 m), contemplar con total tranquilidad las vistas panorámicas de los valles de Courchevel y Méribel y, después, dejarse deslizar por las laderas inmaculadas, dejando las primeras trazadas sobre la nieve… ¿Quién no ha soñado alguna vez con esquiar a solas en el mundo? Para los amantes de los deportes de nieve, tanto principiantes como expertos, Les Airelles Courchevel ofrece una experiencia exclusiva en la montaña. Desde el amanecer, incluso antes de que abra el dominio esquiable, es posible deslizarse sobre la nieve recién caída durante la noche, en la apacible tranquilidad de la montaña. Ni un ruido, ni un susurro: solo el crujido de los esquís acompaña el descenso hasta los pies del Palace. Otra opción para los más aventureros es emprender una ruta de esquí de travesía hasta el refugio del Christ y, después, iniciarse en el esquí fuera de pista con un monitor personal.
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Deslizarse por la nieve en un trineo tirado por perros con Fouquet’s Courchevel
¿Dejar los esquís por un trineo tirado por perros? El hotel de 5 estrellas Fouquet’s Courchevel te invita a descubrir los paisajes nevados de otra manera, a bordo de un trineo conducido por un musher profesional. Los perros marcan rápidamente el ritmo, alternando tramos más rápidos con momentos más tranquilos para contemplar las montañas de los alrededores. Una experiencia diferente para recorrer Courchevel en invierno, a ras de nieve y sin necesidad de remontes.
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Pasar la noche en una yurta con Cheval Blanc Courchevel

En el Palace Cheval Blanc Courchevel, una auténtica yurta mongola reconvertida en sala de fumadores espera a los huéspedes a pocos pasos de las pistas. La madera, las pieles y las alfombras de lana crean un ambiente a medio camino entre un refugio alpino y un salón nómada. Allí se juega a las cartas o al backgammon, se elige un puro o una bebida espirituosa y se deja fluir la velada. Una parada íntima tras un día en la nieve, antes de regresar a la habitación.
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Practicar yoga en una cúpula con vistas a las montañas en el Four Seasons Megève

En el Four Seasons Megève, se pueden cambiar las pistas de esquí por una esterilla de yoga, al aire libre o en una cúpula geodésica instalada en los jardines del hotel. Con vistas a las montañas, las sesiones alternan posturas, respiración y ejercicios de equilibrio. En verano, la vegetación, el aire más suave y la tranquilidad de las alturas cambian por completo la percepción del lugar. La cúpula también acoge clases de pilates y fitness a medida, para variar las prácticas en este entorno alpino.
Perfeccionar el swing frente al lago Lemán con el Hotel Royal Evian

En el Évian Resort Golf Club, los 18 hoyos se extienden entre el lago Lemán y las montañas alpinas. Acompañados por un profesional, los huéspedes del Hôtel Royal juegan a su propio ritmo, con consejos adaptados a su nivel, tanto si se inician en el golf como si buscan perfeccionar su juego. El campo, que acoge cada año el Amundi Evian Championship, alterna vistas al lago, calles bordeadas de árboles y panorámicas abiertas hacia las montañas. Tras la partida, la jornada puede prolongarse en el Chalet du Golf, con un almuerzo frente a las cumbres.
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Por Kévin Bonnaud
Responsable de comunicación editorial
Desde las callejuelas de pueblos colgados hasta la efervescencia cultural de las grandes ciudades, pasando por los paisajes revitalizantes junto al mar o en la montaña, tejo relatos para inspirar a viajeros franceses e internacionales.





