24 horas en un Palace: Le Bristol Paris

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El Jardín Français en el Hotel Le Bristol Paris
© LBP x Schumacher / Vincent Leroux - El Jardín Français en el Hotel Le Bristol Paris.

Tiempo de lectura: 0 minPublicado el 23 junio 2018, actualizado el 22 septiembre 2026

Desde su creación en 1925, el Bristol Paris ha sabido mantenerse a la vanguardia, cultivando ese arte de vivir a la francesa que le valió convertirse en el primer hotel francés de 5 estrellas en recibir la distinción Palace. Situado en la rue du Faubourg Saint-Honoré, a pocos pasos de los Campos Elíseos, la plaza de la Concordia y la avenida Montaigne, lleva más de un siglo siendo uno de los lugares más prestigiosos de la capital. Tras su discreta fachada se esconden un jardín secreto y una piscina suspendida sobre los tejados de París, emblemas de una gran casa donde el lujo se vive con discreción, al margen de las miradas.

8:30 h - Despertador en pausa

Piscina del Bristol Paris
© Romain Ricard - Piscina del Bristol Paris.

¿Qué mejor manera de despertarse que dar unas brazadas matutinas sobre los tejados de París? Hay que subir hasta la sexta planta para descubrir la piscina de Le Bristol, enmarcada por amplios ventanales y prolongada por un solárium. Diseñado por el arquitecto naval Cäsar Pinnau, el espacio evoca la cubierta de un inmenso velero de los años veinte. La madera maciza de teca y los frescos en trampantojo crean la ilusión de navegar sobre la capital, con el Sacré-Cœur a un lado y la Torre Eiffel al otro, en perspectiva. Todo ello, en un agua mantenida a 28 °C y sin cloro.

9:30 h - Desayuno de lujo

Baguettes crujientes, cruasanes dorados, brioches esponjosos, panes de chocolate fundentes… En el Bristol, el despertar se alarga con los bollos y panes elaborados en el propio hotel. Para disfrutarlos en el Café Antonia, en Epicure o en la intimidad de tu habitación, y empezar el día con el sello de la artesanía casera.

11 h - Visita artística

Vestíbulo del hotel Le Bristol de París
© Claire Cocano - Vestíbulo del hotel Le Bristol de París.

Es hora de dar un paseo artístico por los pasillos y salones del Bristol. Desde su inauguración en 1925, las obras de arte forman parte integrante de la decoración del hotel, donde los bronces antiguos y el retrato de María Antonieta dialogan ahora con el arte moderno y contemporáneo. Ya desde el vestíbulo, varias obras de pintores, escultores, ebanistas y diseñadores marcan la pauta. Más adelante, la espectacular lámpara colgante de Jan Pauwels se extiende desde la séptima planta hasta la planta baja, mientras que el Bar del Bristol se transforma por la noche en una galería digital. El arte se cuela incluso en las habitaciones y suites, como en la Suite Imperial, donde se exponen obras de George Condo.

12:30 h - Aperitivo

L'Epicerie des Ateliers del Bristol Paris
© Claire Cocano - L'Epicerie des Ateliers del Bristol Paris.

Antes de sentarnos a la mesa, hacemos una parada en los Ateliers du Bristol, donde se cultiva la artesanía en el mismísimo corazón del Palace. Con su Pain Vivant, el Bristol vuelve a situar el grano en el centro. Las variedades antiguas de trigo se muelen en molino de piedra unos instantes antes de la elaboración del pan. Alrededor de la panadería también se encuentran una chocolatería, una bodega de maduración, una bodega de vinos, una fábrica de pasta y una tienda de comestibles, tantos oficios reunidos bajo un mismo techo.

13 h - Comida al estilo parisino

 Café Antonia en el Bristol Paris
© Yufei Wang - Café Antonia en el Bristol Paris.

Bajo los frescos y las lámparas de cristal, el Café Antonia ofrece un ambiente muy parisino para almorzar. En la carta, los platos clásicos conviven con otros más contemporáneos, desde el croque-monsieur de jamón y queso comté con mantequilla de trufa negra hasta el lenguado a la meunière de las costas francesas, pasando por los fettuccini con langostinos aderezados con un caldo de limoncillo y un pesto de limón.

  • El restaurante 114 Faubourg está cerrado temporalmente.

14:30 h - París a la vista

Suite Paris del Hotel Le Bristol
© Claire Cocano - Suite Paris del Hotel Le Bristol.

Las 188 habitaciones y suites del Bristol Paris tienen cada una su propia personalidad, pero comparten el mismo gusto por la elegancia francesa, los amplios espacios y la luz. Algunas recrean el espíritu de un apartamento parisino, como la Suite Paris, con su balcón de hierro forjado y sus vistas panorámicas desde el Faubourg Saint-Honoré hasta la Torre Eiffel. El ambiente cambia por completo en la Suite Eden, situada en la sexta planta, que da a una terraza-jardín de 150 m² y a una zona de bienestar privada con hammam, sauna, jacuzzi y camilla de masaje.

16 h - Un momento para descansar

Cabina del spa del Hotel Le Bristol de París
© Romain Ricard - Cabina del spa del Hotel Le Bristol Paris.

En el spa de Le Bristol, ocho cabinas bañadas por luz natural, dos de ellas concebidas para tratamientos en pareja, ofrecen un refugio alejado del ajetreo parisino. La madera clara, las líneas depuradas y la atmósfera íntima acompañan los rituales de La Mer, Tata Harper, Kos Paris y Bonpoint. Entre los tratamientos estrella, la Escapade Parisienne combina masaje y tratamiento facial para regalarse una auténtica pausa de calma.

17 h - Tras las huellas de Socrate

Socrate, la mascota del Bristol Paris
© Eric Martin - Socrate, la mascota del Bristol Paris.

El Bristol Paris acoge a un huésped muy especial con el que uno puede cruzarse al pasar por un salón, cerca del conserje o tumbado con desenfado en un sofá: Socrate, el gato mascota del Palace. Heredero de Fa-Raon, parece conocer mejor que nadie los rincones más secretos del hotel. Una buena razón para seguir sus pasos hasta el jardín, justo a tiempo para la hora del té. Socrate no es el único animal al que se mima. Los perros y gatos que acompañan a sus dueños son también bienvenidos y disfrutan de un servicio hecho a su medida.

17:30 h - Hora del té en el jardín

La hora del té en el hotel Le Bristol Paris
© Romain Ricard - La hora del té en el hotel Le Bristol Paris.

Afuera, París bulle de actividad. Pero, al cruzar el umbral de Le Bristol, el escenario cambia por completo. ¿Quién podría imaginar que, tras la fachada del número 112 de la rue du Faubourg Saint-Honoré, se esconde un gran jardín a la francesa, un auténtico remanso de paz, resguardado de las miradas? Cuando hace buen tiempo, es el lugar perfecto para detenerse a la hora del té y degustar las creaciones del chef pastelero Maxence Barbot: tarta de fresas silvestres y saúco, avellanas del Piamonte o tarta de melocotones frescos y almendras, acompañadas de tés, cafés y otras bebidas frescas.

20 h - Cena de tres estrellas

Comedor del restaurante Epicure, con tres estrellas Michelin, en el hotel Le Bristol Paris
© Pierre Baëlen - Comedor del restaurante Epicure, con tres estrellas Michelin, en el hotel Le Bristol Paris.

Con tres estrellas Michelin, Epicure encarna la visión del chef Arnaud Faye: una cocina francesa contemporánea, precisa y profundamente arraigada en el producto local. Al ritmo de las estaciones, su propuesta se inspira en productores comprometidos y sitúa el producto en el centro de cada plato, con combinaciones cuidadosamente concebidas: caballa, hinojo y bottarga; salmonete, berenjena asada y albahaca; paloma, rebozuelos y melocotón con verbena… Una alta gastronomía en la que el dominio técnico está al servicio de la pureza y la precisión de los sabores.

22:30 h - Último destello

El bar del Bristol Paris
© Le Bristol Paris - El bar del Bristol Paris.

Concebido como un auténtico gabinete de curiosidades, el bar del Bristol es uno de esos refugios acogedores donde estilos y épocas se entremezclan con audacia. Su carta se inspira en los saberes y tradiciones de la Maison: desde la panadería y la pastelería hasta la chocolatería, la quesería o el jardín. El resultado son creaciones con nombres tan pícaros como Oui Oui, Baguette, elaborado con vodka infusionado con brioche y trigo sarraceno; Say Cheese, que combina licor de pecorino y champán; o Garden Party, con génépi, violeta y champán. Todo lo necesario para prolongar la noche con un último brindis, muy al estilo del Bristol.

Por Kévin Bonnaud

Responsable de comunicación editorial

Desde las callejuelas de pueblos colgados hasta la efervescencia cultural de las grandes ciudades, pasando por los paisajes revitalizantes junto al mar o en la montaña, tejo relatos para inspirar a viajeros franceses e internacionales.

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