¡Bienvenidos a Nantes! Cerca del océano Atlántico, la Ciudad de los Duques de Bretaña respira a pleno pulmón a orillas del río real. La promesa de un paseo, con la cara al viento y los ojos puestos en el cielo, para descubrir un patrimonio cultural abundante, a la vez contemporáneo e histórico, y una naturaleza omnipresente que se revela durante los paseos en bicicleta, a pie o a lo largo del agua. Degustación de biscuits sablés au beurre ("sable" significa arena, de textura arenosa), encuentro con un elefante gigante y animales fantásticos sacados directamente de una novela de Julio Verne, inmersión en los viñedos de los alrededores o contemplación de obras monumentales a orillas del Loira. Nantes es un viaje en sintonía con su tiempo.
¿Qué ver en Nantes?: lo que no te puedes perder
Con un prestigioso patrimonio histórico, Nantes no deja de reinventarse y ofrece a sus visitantes, tanto pequeños como mayores, un universo lúdico, experimental y mágico.
Del barrio Bouffay a la isla de Nantes: ambientes y arte de vivir
Para empaparse del ambiente de Nantes y conocer la ciudad de Julio Verne, nada mejor que dar un paseo por sus calles antes de empezar con las visitas propiamente dichas. De un barrio a otro, todo el mundo se deja sorprender por los contrastes de esta bella ciudad del Loira.
El barrio de Bouffay: centro histórico y vibrante de Nantes
El corazón histórico de Nantes, el barrio de Bouffay, en el centro de la ciudad que rodea la catedral de Saint-Pierre y Saint-Paul, así como el Castillo de los Duques de Bretaña, ofrece bonitas calles peatonales con magníficas casas medievales cuyas fachadas con entramado de madera invitan a retroceder en el tiempo. Al atravesar la puerta Saint-Pierre, se entra la barrio de Bouffay y el visitante se sumerge en la antigua ciudad fortificada antes de admirar los edificios de piedra tallada de la plaza Maréchal-Foch, adornada con una estatua de Luis XVI.
También es el barrio ideal para familiarizarse con el estilo de vida de Nantes, ya que, aunque Bouffay es muy turístico, también es uno de los principales barrios donde viven los habitantes. Un barrio animado durante el día, con sus numerosas tiendas, plazas y restaurantes, y por la noche, con sus bares y locales de ocio.
El barrio Saint-Pasquier: el arte de vivir en Nantes
Hay muchos otros barrios de Nantes que descubrir según tus gustos. Un mercado dice mucho del arte de vivir de una ciudad. Para empaparte de aromas y productos locales, acércate al barrio de Saint-Pasquier-Saint-Félix, cerca del centro de la ciudad, donde se encuentra el mercado más popular de Nantes: el mercado Talensac.
De Les Olivettes a la isla de Nantes: los barrios jóvenes y artísticos
Para vivir al ritmo de la juventud de Nantes, hay dos barrios que no te puedes perder:
- El barrio joven y moderno de Olivettes-Champ de Mars, donde el arte se ha instalado en cada rincón.
- El barrio de la isla de Nantes, muy apreciado por las familias durante el día por sus increíbles máquinas, atrae por la noche a los jóvenes de Nantes al muelle de las Antillas para salir de fiesta.
Castillo de los Duques de Bretaña, catedral de San Pedro y San Pablo, pasaje Pommeraye: el patrimonio de Nantes
Una vez tomada la temperatura de la ciudad, es imprescindible sumergirse en la historia de Nantes. Entre los lugares históricos que no hay que perderse:
El Castillo de los Duques de Bretaña y el Museo de Historia de Nantes
A la vez fortaleza y elegante residencia gótica de los reyes de Francia desde Francisco II, es el símbolo de Nantes. En su interior, el Museo de Historia de Nantes, con su inmersiva y apasionante escenografía, revela el papel de Nantes en la época del comercio triangular, el destino de la población durante las dos guerras mundiales del siglo XX, al tiempo que evoca el importante patrimonio industrial de la región. Una introducción ideal para comprender la identidad de Nantes. No te pierdas el camino de ronda, de libre acceso, que ofrece unas vistas espectaculares del casco antiguo.
La catedral de San Pedro y San Pablo
Impresionante por su altura (sus bóvedas alcanzan los 37,5 metros, frente a los 33 metros de Notre-Dame-de-Paris) y por la duración de su construcción, que se prolongó durante más de 400 años (desde 1434 hasta finales del siglo XIX), la catedral de Nantes es uno de los últimos edificios góticos de Francia. El interior merece igualmente una visita, con varias obras notables, como la tumba del último duque de Bretaña, Francisco II, un impresionante fresco de la Natividad y dos criptas.
El pasaje Pommeraye
El Passage Pommeraye, un pasaje cubierto del siglo XIX, uno de los más bellos de Europa, es uno de los lugares imprescindibles para ir de compras en Nantes. También es una visita obligada para los amantes del patrimonio y la arquitectura, con su galería de tres niveles, protegida con elegancia por su gran cristalera y realzada por su magnífica escalera y sus pasillos bordeados de estatuas. Además, en esta galería comercial hay opciones para todos los bolsillos, ya que las tiendas ofrecen una gran variedad tanto en marcas como en tipos de comercios (moda, decoración, alimentación, lujo).
El Memorial a la abolición de la esclavitud
Este museo, uno de los memoriales más importantes del mundo dedicados al comercio de esclavos y la abolición de la esclavitud, ofrece una visión impactante de este oscuro capítulo de la historia de Nantes.
De Machines de l’île a la isla de Versalles: maravillas y mundos fantásticos
Aunque su patrimonio histórico es extremadamente rico, Nantes está lejos de dormirse en los laureles. La audaz capital de Loira Atlántico ha sabido poner en valor el arte, el onirismo y la naturaleza en todos los rincones de la ciudad.
Les Machines de l’Île
En la isla de Nantes, increíbles criaturas mecánicas que parecen sacadas directamente de una novela de Julio Verne o de la imaginación de Leonardo da Vinci despiertan la curiosidad de los padres y el asombro de los niños.
Expuestos en el corazón de los antiguos astilleros, convertidos ahora en la Galerie des Machines, estos prototipos de máquinas animadas, calamares, arañas, hormigas, orugas, camaleones, colibríes y mariposas son objeto de una puesta en escena poética. La visita se acompaña de intervenciones y explicaciones de los maquinistas y de una exposición. Los visitantes también tienen la posibilidad de tomar los mandos de algunas máquinas durante un rato. El punto culminante del espectáculo es el encuentro con el Gran Elefante. Con una altura de 12 metros, te lo puedes encontrar durante uno de tus paseos por la isla. También se puede montar en su lomo o dejarse rociar con agua por el mamífero durante una refrescante ducha en verano...
El museo Jules Verne
Frente a la isla de Nantes, en el tranquilo barrio de la Butte Sainte-Anne, donde también se encuentra el planetario, la casa natal de Julio Verne, convertida en museo, ofrece una apasionante inmersión en el universo del escritor a través de una rica colección de libros, ilustraciones y objetos, que permiten comprender mejor la personalidad del famoso novelista, sus fuentes de inspiración y sus métodos de trabajo.
La isla de Versalles y su jardín japonés
En el norte de la ciudad, sobre el río Erdre, la isla de Versalles, una isla artificial construida sobre un antiguo pantano alberga un parque exótico, un auténtico remanso de paz y lugar de ocio. Cascadas, fuentes, bosquecillos de bambú y diversas especies de plantas asiáticas crean un universo maravilloso y bucólico que también se puede admirar desde el río.
Nantes, el arte en el ADN
El Viaje a Nantes
En Nantes, el arte florece en cada esquina. Y para no perderse ninguna de las curiosidades culturales, basta con dejarse guiar por la línea verde trazada en el suelo que serpentea por la ciudad para descubrir un centenar de obras de arte contemporáneo, entre ellas los anillos de Buren. Desde principios de julio hasta principios de septiembre, instalaciones artísticas efímeras y diversos eventos enriquecen el recorrido permanente del Voyage à Nantes. Durante las fiestas de fin de año, el «Viaje en invierno» invita a descubrir la ciudad siguiendo un recorrido luminoso adornado con obras artísticas efímeras.
Museo de Arte de Nantes
El arte y la cultura están presentes en otros lugares de la metrópoli, ya sean esperados o más insólitos. Cerca del Jardín de las Plantas, el Museo de Arte de Nantes alberga una hermosa colección de obras de arte, pinturas antiguas de grandes maestros, pero también una amplia colección de arte moderno y obras contemporáneas. En él están representados numerosos ámbitos artísticos: pintura, escultura, artes decorativas, diseño...
Itinerario street-art
El arte también se cuela en las paredes de la ciudad, con murales realizados por artistas urbanos. Estas creaciones, menos convencionales, dan lugar a visitas guiadas acompañadas por un grafitero. ¡El arte hace latir el corazón de Nantes a mil por hora!
Le Lieu Unique
Artes plásticas, arquitectura, artes escénicas, artes culinarias, artes literarias, música... La antigua fábrica de galletas LU se ha transformado en un centro de arte en todas sus formas: Le Lieu Unique. Un espacio abandonado rehabilitado como lugar de vida que también alberga una librería, un restaurante, un bar y, lo más sorprendente, un hammam y una guardería asociativa.
Especialidades culinarias de Nantes y su región
El Viaje a Nantes es tan gastronómico como artístico. Desde los puestos de los mercados hasta las mesas de los chefs, la gastronomía es local y de calidad gracias a una tierra rica en productos sabrosos y al saber hacer de horticultores, ganaderos, queseros, viticultores o pescadores.
Pero, ¿cuáles son las especialidades que se pueden degustar en Nantes y su región y que deleitan a los visitantes?
Platos salados
El pato y el cerdo son los protagonistas. Entre los platos favoritos se encuentra el pato de Challans o «pato de Nantes» con salsa de Muscadet, acompañado de patatas. En cuanto al cerdo, aunque también se acompaña con salsa de Muscadet, se presenta en forma de costillas asadas al horno que se sirven calientes o frías, con una ensalada de mâche nantaise (canónigos de Nantes). Sin embargo, los pescados de río y los mariscos nunca están muy lejos.
Vinos y quesos
Antes de pasar al postre, se degusta un trozo de Curé nantais, un sabroso queso cuadrado con corteza amarilla pajiza, que se acompaña con un Muscadet (AOC), vino blanco de los viñedos de Nantes.
Delicias dulces
Por último, para el postre, nos deleitamos con un gâteau nantais (pastel nantés), muy esponjoso y generosamente aromatizado con ron. Pero los más golosos también tienen con qué alegrarse el día, ya sea degustando los bonitos Berlingots nantais, de colores ácidos, o, sin salir del ámbito de los dulces, las Rigolettes nantaises, crujientes y fundentes a la vez. Y para picar algo a la hora de la merienda, nos decantamos por unas galletas petits beurres... de Nantes (por supuesto).
Alrededores de Nantes: viñedos, playas y vestigios medievales
Alojarse en Nantes también significa aprovechar su ubicación geográfica para escapar de la ciudad y descubrir los tesoros de la región de Loira Atlántico.
Trentemoult
Antiguo pueblo pesquero situado a orillas del Loira, accesible en barco desde Nantes, Trentemoult seduce por sus estrechas callejuelas y sus fachadas de vivos colores, testigos de una marcada identidad marítima.
El viñedo nantés
Al sur, los viñedos de Nantes despliegan sus hileras de vides y pueblos vinícolas, moldeados por siglos de tradición y saber hacer, donde se produce el Muscadet, uno de los vinos más famosos del Loira.
Clisson
Clisson, una sorprendente ciudad medieval a las puertas de los viñedos de Nantes, se extiende alrededor de su imponente castillo, que domina el valle del río Sèvre Nantaise. Murallas, puentes de piedra y tejados de tejas componen un paisaje singular, entre el legado medieval y la inspiración meridional.
El estuario del Loira
Al oeste de Nantes, el itinerario la ruta «Estuaire» permite llegar al océano Atlántico bordeando el Loira. Se trata de un itinerario artístico de unos sesenta kilómetros salpicado de obras monumentales insólitas, como Serpent d'océan, de Huang Yong Ping; La Villa Cheminée, de Tatzu Nishi, o Le Pendule, de Roman Signer, en la prolongación del Viaje a Nantes.
La costa atlántica
Entre largas playas azotadas por el viento y famosas estaciones balnearias como La Baule o Pornic, la costa atlántica, accesible en una hora en tren desde Nantes, es ideal para recargar las pilas.
Información práctica para tu viaje a Nantes
Meteo: ¿qué tiempo hace en Nantes?
Nantes disfruta de un clima oceánico suave y agradable, típico del oeste de Francia, con veranos templados e inviernos poco rigurosos. La proximidad de la costa atlántica garantiza temperaturas moderadas durante todo el año, ideales para visitar la ciudad en cualquier época.
¿Dónde está Nantes?
Nantes, capital de la región de Loira Atlántico, se encuentra en el oeste de Francia, a orillas del Loira y muy cerca de la costa atlántica y de Bretaña. Se puede llegar fácilmente a la ciudad en tren, a unas dos horas de París.
¿Qué visitar en Nantes y su área metropolitana durante tus vacaciones en Francia?
Entre los lugares imprescindibles se encuentran el Castillo de los Duques de Bretaña, las Machines de l’île, el museo Julio Verne o el magnífico pasaje Pommeraye. Nantes también seduce por sus numerosas colecciones artísticas y exposiciones, como las del Museo de arte de Nantes, y sus parques, como el Jardín de las Plantas.
Restaurantes, buenas direcciones: ¿dónde comer en Nantes?
Nantes está repleta de buenos restaurantes, desde locales de chefs hasta bistros de barrio y joyas secretas, que aparecen recogidos en la guía Les Tables de Nantes, toda una referencia local en materia de gastronomía. En ella se descubre una cocina creativa y comprometida, que valora los productos locales y el talento culinario de la metrópoli. Entre nuestras direcciones ecológicas favoritas se encuentran la panadería ecológica Maison Arlot Cheng y el restaurante locávoro Sain, sin olvidar las delicias de La Fraiseraie.
¿Cómo llegar al centro de Nantes o al estadio de la Beaujoire desde la estación?
Desde la estación de Nantes, se puede llegar al centro de la ciudad en unos quince minutos a pie o en unos minutos en tranvía. Se puede llegar fácilmente al estadio de la Beaujoire en tranvía en unos 20 minutos, o en bicicleta gracias al servicio de bicicletas de uso libre.






