Este Palace toma su nombre de la segunda montaña más alta del mundo. En Courchevel, el K2 Palace evoca el espíritu de las grandes expediciones, encaramado en las laderas de la pista de Cospillot. El hotel y sus chalés forman una pequeña aldea de inspiración tibetana, abierta a las cumbres de Les Trois Vallées. En el interior, una decoración inspirada en el Himalaya prolonga el viaje sin restar protagonismo a la montaña saboyana.
Contemplar las estrellas y la montaña desde la cama

Las molduras de madera alpinas, los bronces y los tejidos en tonos intensos definen el estilo. Las 26 habitaciones y las tres suites del K2 Palace son auténticos refugios acogedores, concebidos para acurrucarse mientras se contempla el cielo salpicado de estrellas. Aquí, el paisaje es un elemento esencial de la decoración: a un lado, el bosque; al otro, las pistas y los relieves de los Alpes. Las seis suites-chalés, de cerca de 300 m² cada una, disponen de tres habitaciones, un hammam y amplias terrazas desde las que contemplar la nieve al caer. Para quienes buscan aún mayor intimidad, cuatro chalés privados ofrecen un refugio ideal para las familias numerosas. El Chalet Abruzzes, el más amplio, cuenta con 600 m² y siete habitaciones, todas con vistas a la Dent du Villard y al valle de Courchevel.
Equiparse con estilo antes de lanzarse a las pistas de Les Trois Vallées

En el K2 Palace, el día comienza en la tienda de esquí del hotel, situada a pocos metros de la pista de Cospillot. Allí puedes elegir tu material según tu nivel y tus preferencias, pero también todo lo necesario para hacer frente al frío con estilo entre las colecciones de ropa técnica y accesorios de invierno. El Palace también cuenta con una línea de esquís de alta gama en colaboración con la marca francesa Dénériaz, fundada por el campeón olímpico Antoine Dénériaz, que combina la artesanía con el rendimiento. Una vez equipado, solo queda calzarse los esquís para lanzarse a los 600 km de pistas interconectadas de Les Trois Vallées.
Pasar del frío al calor en el spa

Tras un día en las pistas, nos dirigimos al spa del K2 Palace. El "Ritual Calmante de las Cumbres" combina exfoliación, masaje envolvente, tratamiento facial y estimulaciones térmicas para relajar el cuerpo tras el esfuerzo. La sauna, el hammam, los baños calientes y fríos y el jacuzzi exterior prolongan aún más la relajación. Para finalizar, nada mejor que una infusión del Himalaya y unas brazadas en la suntuosa piscina circular con unas vistas panorámicas impresionantes de las cumbres.
Despertar el espíritu aventurero

Tiovivo, disfraces, espectáculos de magia… Totalmente renovado, el club infantil del K2 Palace invita a los más pequeños a sumergirse en un mundo de fantasía. Las búsquedas del tesoro y los talleres de repostería completan las jornadas, mientras que los adolescentes prolongan la diversión después de esquiar con los simuladores de conducción y los juegos recreativos. Así, los niños disponen de su propio espacio de juego y los padres pueden disfrutar de unas horas de descanso.
Tomar el té o el aperitivo con música de fondo

Tras un día al aire libre, es un placer volver al 8611 Bar para disfrutar de un momento reconfortante junto a la chimenea. A la hora de la merienda, lahora del té (tea time) apuesta por dulces tradicionales —churros, cookies y magdalenas—, elaborados por el chef pastelero Marc-André Guerquin-Kern. Más tarde, cuando la luz se desvanece sobre las cumbres, las primeras notas de música llegan a los salones mientras el jefe de bar reinterpreta los grandes clásicos e imagina sus propias creaciones. Dos formas de disfrutar del final de la tarde antes de sentarse a la mesa.
Viajar de los Alpes a los Andes a la hora de cenar

Productos de temporada e inspiración alpina: esa es la receta del Bottleneck. Elegante y atrevida, la carta da protagonismo a los productos locales y a las cocciones a la brasa. Guillaume Duchemin se une a Bernard Mure-Ravaud, "Meilleur Ouvrier de France" en la categoría de queseros, para reinterpretar algunas especialidades de los Alpes, sobre todo a través de fondues de cinco quesos, con colmenillas, con setas de cardo o con trufa negra.
Los paladares más curiosos pueden alargar el viaje hasta el Altiplano peruano, entre ceviche, pulpo a la parrilla con chile amarillo y pollito glaseado con cacahuete. Una forma deliciosa de pasar de los paisajes de Saboya a los Andes sin salir de Courchevel.
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Para saber más:
- Le K2 Palace en Courchevel
Periodo de apertura: desde principios de diciembre hasta principios de abril. - Courchevel Turismo

Por Kévin Bonnaud
Responsable de comunicación editorial
Desde las callejuelas de pueblos colgados hasta la efervescencia cultural de las grandes ciudades, pasando por los paisajes revitalizantes junto al mar o en la montaña, tejo relatos para inspirar a viajeros franceses e internacionales.









