Imagínate en una bicicleta o al volante de un coche eléctrico por la Ruta de los Grandes Alpes, esa sinuosa cresta que atraviesa el macizo más grande de Francia, desde los glaciares alpinos hasta los valles de Provenza y las aguas del Mediterráneo. Desde el Lautaret hasta la Cayolle, pasando por el Izoard y su paisaje lunar, se suceden los puertos de los Alpes del Sur, y en cada curva se despliega un fresco viviente: cumbres dentadas que cambian de tono según la luz, pastos alpinos cubiertos de flores, torrentes rugientes. Un viaje tras las ruedas de los corredores del Tour de Francia, donde puentes de piedra y pueblos con encanto reflejan la historia de estas tierras de montaña bañadas por el sol y los aromas del sur.
Qué ver y rutas en los Alpes del Sur franceses
De Les Écrins al Mercantour, una ruta espectacular por los parques naturales
Los parques naturales que salpican la Ruta de los Grandes Alpes son una excusa perfecta para hacer una parada, recargar las pilas y disfrutar de encuentros espontáneos en plena naturaleza. Primera etapa: el Parque Nacional de Écrins, una joya de biodiversidad, con sus praderas salpicadas de edelweiss y gencianas, donde conviven marmotas, cabras montesas y águilas reales en un silencio majestuoso.
Al este, el Queyras es un tesoro bien preservado. Sus pueblos de piedra y madera, como Saint-Véranse, se funden en un paisaje salvaje que se renueva con cada estación bajo la mirada de los urogallos y los muflones. Las estrellas también son más numerosas allí que en cualquier otro lugar en verano.
Más al sur, el Parque Nacional del Mercantour ofrece panorámicas impresionantes entre bosques de alerces, valles esculpidos y lagos de altura. El más alto, el lago de Allos, culmina a más de 2.200 metros: un espejo natural en el que se reflejan las cumbres circundantes en unas aguas de un azul profundo.
A lo largo de todo el recorrido, el agua está siempre presente: en los torrentes que descienden por las laderas, en los lagos suspendidos y en las gargantas que ha esculpido a lo largo de los siglos. La cascada del Voile de la Mariée cae como encaje sobre las rocas de los Écrins, mientras que en Serre-Chevalier brotan manantiales termales naturales a 44 °C.
De las gargantas del Verdon a las gargantas del Cians
Al descender, el agua continúa su recorrido a través de espectaculares cañones que revelan paisajes vertiginosos de colores llamativos. Al oeste, las gargantas del Verdon y su río de aguas turquesas serpentean entre acantilados calcáreos y bosques hasta los lagos de Sainte-Croix, Esparron y Quinson. Al este, las gargantas del Cians y del Daluis, apodadas el «Colorado de Niza», despliegan sorprendentes paredes rojas y rosadas. Más cerca del Mediterráneo, las gargantas del Loup fascinan por sus pozas naturales y sus rocas pulidas por la corriente.
Pueblos y estaciones con encanto, tesoros ocultos de los Alpes del Sur
Los dominios de esquí
En invierno, basta con levantar la vista para divisar las primeras nevadas en las cimas de los Alpes del Sur. Desde las gargantas del Cians, solo se tarda veinte minutos en llegar a Valberg y sus tranquilas pistas. Las diferentes variantes de la Ruta de los Grandes Alpes conducen a otras estaciones de esquí del macizo: al este, Auron e Isola 2000 disfrutan de un generoso sol en el corazón del Mercantour. Subiendo hacia el norte, Pra-Loup seduce con sus bosques de pinos y sus chalés tradicionales en el corazón del Ubaye, mientras que Les Orres dominan el lago de Serre-Ponçon. Luego, Vars y Risoul, rodeadas por los Écrins y el Queyras, invitan a practicar todo tipo de deportes de nieve.
Tras unos pasos con raquetas de nieve, se alza la fortaleza de Mont-Dauphin, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Al igual que las murallas de Briançon y la ciudadela de Sisteron, más al sur, es una parada imprescindible para recorrer la historia de los Alpes.
De las estaciones-pueblo a los pueblos encaramados
Durante el recorrido, es imposible no quedar cautivado por las estaciones-pueblo, auténticas aldeas de montaña muy apreciadas por las familias por su ambiente íntimo y acogedor. Arvieux, La Condamine, Colmars-les-Alpes —clasificado entre los pueblos más bonitos de Francia— o La Colmiane son algunas de las joyas de montaña que merece la pena descubrir.
Más al sur se alzan los escarpados valles del interior de la Costa Azul, donde los pueblos encaramados parecen auténticas joyas colgadas de las laderas de las montañas. Saint-Martin-Vésubie, con sus tejados de pizarra, y Sospel, con sus fachadas barrocas a orillas del Bévéra. Desde allí, el bien llamado Train des Merveilles remonta el valle del Roya hasta Tende, pasando por Saorge, la antigua fortaleza escalonada suspendida sobre el vacío. Al llegar, la fascinación y el silencio se imponen ante las cerca de 40 000 grabaciones rupestres que rodean el monte Bégo, dejadas por los primeros alpinos hace más de 3000 años, en el corazón del Valle de las Maravillas. De vuelta a Sospel, la Ruta de los Grandes Alpes continúa su descenso hacia el Mediterráneo. A 800 metros de altitud, Sainte-Agnès se presenta entonces como un último mirador que ofrece una vista panorámica sobre el Mediterráneo.
Arándanos, lavanda y loza: por amor al sabor y a los gestos de los grandes artesanos
Una meseta de especialidades
No hay nada como pasear por estos pueblos los días de mercado para sentir el latido del corazón de los Alpes del Sur, entre aromas de montaña y sabores de la Provenza. En Valensole, en verano, la lavanda tiñe de color los puestos y perfuma las calles, mientras las destilerías se afanan por transformar las flores en aceite esencial. Los campos de flores alimentan a las abejas, que producen una miel delicada, rica en los aromas de las altas mesetas. En el macizo del Dévoluy, los arándanos estallan en la boca con su frescura ácida; en Banon, el queso de cabra, envuelto en hojas de castaño, revela notas amaderadas y caprinas. Y en el Champsaur, los dorados, fundentes y generosos tourtons deleitan a los gourmets a cualquier hora del día.
Forjas del Ubaye y loza del Verdon
En las sinuosas callejuelas o en las animadas plazas, las tiendas y los talleres revelan saberes ancestrales y el gusto por la transmisión. En Barcelonnette, en el valle del Ubaye, los martillos siguen resonando sobre el yunque para dar forma a cuchillos y joyas con precisión.
En Moustiers-Sainte-Marie, cada gesto cuenta a la hora de crear piezas de loza azul cobalto, un arte fascinante heredado del siglo XVII, que se puede descubrir en los talleres abiertos al público o en el museo situado en el corazón del pueblo.
Informaciones prácticas sobre los Alpes del Sur
¿A dónde ir en los Alpes del Sur durante las vacaciones de verano (senderismo, lagos de montaña)?
En verano, los Alpes del Sur son un paraíso para los senderistas y los amantes de la naturaleza. Las rutas que rodean la Montagne de Lure y el lago de Allos son perfectas para el senderismo y el trail, mientras que las gargantas del Loup y el valle del Ubaye ofrecen lugares para bañarse, refrescarse e iniciarse en actividades acuáticas como el barranquismo. En altitud, las estaciones de montaña como Valberg o Les Orres ofrecen recorridos de bicicleta de montaña, tirolinas y pistas de trineo sobre raíles. Para los más experimentados, el alpinismo en la Barre des Écrins, que culmina a 4.000 metros, sigue siendo una experiencia espectacular.
Vars, Pra Loup, Isola 2000: ¿cuáles son las estaciones de esquí de los Alpes del Sur?
Desde Serre-Chevalier hasta Isola 2000, pasando por Montgenèvre, Vars o Pra-Loup, los Alpes del Sur cuentan con grandes dominios esquiables para practicar deportes de invierno. Las estaciones-pueblo, más íntimas, suman 800 kilómetros de pistas, entre las que se incluyen varios dominios nórdicos para pasear con esquís de fondo o raquetas de nieve mientras se disfruta de paisajes vírgenes.
¿Cuáles son los lugares más bonitos que se pueden descubrir en los Alpes del Sur?
Entre los lugares de visita obligada de los Alpes del Sur se encuentran las gargantas del Verdon y sus aguas turquesas, los campos de lavanda de la meseta de Valensole o el valle del Roya con sus pueblos colgados. De puerto en puerto, la Ruta de los Grandes Alpes nos descubre paisajes minerales que parecen sacados del fin del mundo, a veces incluso cósmicos.
Turismo urbano: ¿Qué ciudades hay que visitar en los Alpes del Sur?
Digne-les-Bains, puerta de entrada a los Alpes del Sur y famosa por sus termas, es el destino ideal para recargar energías antes de ascender a las cumbres alpinas. Hacia el norte, otras ciudades alpinas revelan un patrimonio extraordinario: Sisteron y su ciudadela con vistas al Durance, Gap y su catedral de Notre-Dame-et-Saint-Arnoux, y Briançon y sus murallas, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Meterología: ¿qué tiempo hace en los Alpes del Sur?
Situados entre los Alpes del Norte, la Provenza y la Costa Azul, los Alpes del Sur disfrutan de nieve y sol en invierno, y de noches frescas en verano. Unas condiciones ideales para practicar deportes de montaña o disfrutar de actividades acuáticas en el valle y a baja altitud.





