En el archipiรฉlago de Lรฉrins, frente a Cannes, la isla de Saint-Honorat pertenece desde hace siglos a una comunidad de monjes cistercienses que guardan celosamente su tranquilidad y los secretos vinรญcolas de sus viรฑedos. Una joya de mar y naturaleza donde pasar un dรญa fuera del tiempo.
Una isla frente a Cannes
ยฟSabรญas que existe una isla justo enfrente del Palacio de Festivales de Cine de Cannes? Saint Honorat, diminuta lengua de tierra roja y pinar bordado de viรฑedos, de apenas 1.500 m de largo por 450 m de ancho, despliega sus calas paradisรญacas en un mar de porcelana, a menos de un kilรณmetro de la costa de la Costa Azul.
Pero aunque esta isla -la mรกs pequeรฑa de las del archipiรฉlago de Lรฉrins- estรก a sรณlo unos minutos en barco de los pantalanes y los grandes yates de Cannes, se encuentra a aรฑos luz de la ostentaciรณn y el glamour de la Croisette.
En este lugar, todo estรก preservado, perfumado de eucalipto, discreto y sereno: los monjes cistercienses, que viven aquรญ desde el aรฑo 410 d.C., producen un vino de renombre y observan la Regla de San Benito de oraciรณn y trabajo. Un retiro encantador ocupado actualmente por 21 hermanos de edades comprendidas entre los 29 y los 89 aรฑos.

Un parรฉntesis de tranquilidad
Podemos pasar unas horas o el dรญa y asรญ desconectar del bullicio de las ciudades de la Costa Azul. Nos podemos dejar guiar por el Hermano Marie, el maestro bodeguero, por los senderos de la isla, o por uno de los amigos laicos formados por los monjes y apasionados por la historia de Saint-Honorat.
Es la ocasiรณn de descubrir una cara diferente de Cannes, con sus playas salvajes y su sotobosque de pinos carrascos, sus humildes capillas de piedra y sus monasterios declarados monumentos histรณricos, sus fours ร boulets napoleรณnicos (servรญan para calentar los proyectiles) y sus cisternas de madera.
Los monjes hablan sin parar de este minรบsculo viรฑedo de 8,5 hectรกreas, cultivado a la manera tradicional
El paseo adquiere su mรกxima belleza en primavera, cuando los toscos muros de la antigua torre del monasterio (siglo XI) centellean en el aire ligero sobre el mar transparente y las laderas cubiertas de viรฑedos llenan el paisaje de suaves geometrรญas verdes.
Los monjes no se cansan de hablar de este minรบsculo viรฑedo de 8,5 hectรกreas, cultivado a la manera tradicional, donde la alquimia entre los suelos arcillo-calcรกreos, la influencia marรญtima y la excepcional insolaciรณn produce vinos Syrah, Chardonnay y Mourvรจdre muy codiciados por los chefs con estrellas Michelin.
En la isla sรณlo se producen 35.000 botellas al aรฑo, y cada cuvรฉe tiene su propio nombre: Saint-Honorat, Saint-Sauveur, Saint-Pierre, Saint-Cรฉsaire... Aquรญ, todos los santos del calendario aparecen en las etiquetas.

Degustaciรณn y cantos
Las degustaciones se ofrecen en compaรฑรญa de los monjes bajo olivos centenarios o en el extraordinario jardรญn del sacerdote cubierto de coronas de flores, cada primer viernes de cada mes durante los talleres de vino.
Al final del dรญa, los monjes reciben a quienes deseen unirse a la misa en la iglesia de la abadรญa. Sus cantos resuenan en la majestuosa nave, acompaรฑados por las voces de la comunidad monรกstica. Un instante de profunda serenidad antes de regresar al ajetreo y el bullicio del mundo moderno.
Por Eliane Cognet
Periodista








