Viaje por Francia a través de las estrellas de la selección francesa de fútbol

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El escudo de la camiseta de la selección francesa de fútbol.
© charnsitr / Adobe Stock - El escudo de la camiseta de la selección francesa de fútbol.

Tiempo de lectura: 0 minPublicado el 30 junio 2018, actualizado el 20 febrero 2026

Desde la precisión de Zidane hasta la velocidad de Mbappé, el alma del equipo francés de fútbol hunde sus raíces en la diversidad de sus ciudades, sus acentos, sus ambientes y sus paisajes. Los futbolistas portan consigo un territorio tanto como una camiseta: el olor a yodo del Atlántico, el viento de las montañas alpinas, el calor del Mediterráneo, la energía del norte... A medida que se acerca la Copa del Mundo de 2026, sigamos sus huellas para recorrer Francia de otra manera, con el balón en los pies.

LAS LEYENDAS DE LA SELECCIÓN FRANCESA DE FÚTBOL

Zinédine Zidane (Marsella)

En los barrios del norte de Marsella, el fútbol se juega principalmente en el asfalto. Entre bloques de edificios y escapadas hacia el mar, Zinédine Zidane aprende un juego instintivo, basado en el toque y la luz. Ganador del Balón de Oro en 1998 y artífice principal del título mundial conquistado por Francia ese mismo año, lleva consigo una Provenza que no es la de las postales, sino la del Vieux-Port, el ruido, el sol abrasador y las conversaciones que flotan en el aire. Pasear hoy por Marsella, desde el Panier hasta l'Estaque, es reencontrarse con esa energía intacta, ese orgullo popular y solar que impregna su juego. Un fútbol nacido en una ciudad cosmopolita, abierta, vibrante y bella.

Michel Platini (Lorena)

En Jœuf, en Lorena, los paisajes están formados por bosques, niebla y antiguas ciudades obreras. Es en esta tierra de trabajo duro donde Michel Platini da forma a un fútbol cerebral, preciso, casi arquitectónico. Tres veces Balón de Oro (1983, 1984, 1985) y ganador de la Eurocopa de 1984 con la selección francesa, encarna la inteligencia del juego. Aquí nada es demostrativo. Todo está meditado. Visitar Lorena, sus ciudadelas, sus plazas ordenadas, sus ciudades artísticas como Nancy o Metz, es comprender la discreta elegancia que caracteriza su estilo. Una región que valora la paciencia y el dominio, como él en el campo.

Raymond Kopa (Altos de Francia)

En Nœux-les-Mines, en la cuenca minera de Pas-de-Calais, en la región de Altos de Francia, los paisajes están formados por ladrillos rojos y solidaridad obrera. Aquí creció Raymond Kopa antes de darse a conocer en Angers y luego brillar en el Real Madrid. Ganador del Balón de Oro en 1958, se convirtió en el primer gran embajador internacional del fútbol francés. Su juego era refinado, ágil y técnico, impulsado por la resistencia del norte. Un ascenso que también narra el de un territorio moldeado por el esfuerzo colectivo.

Éric Cantona (Provenza)

En Marsella, Provenza, el mar está presente en todas partes: luz intensa, horizonte abierto, energía bruta. Éric Cantona creció allí antes de incorporarse al centro de formación del AJ Auxerre. Convertido posteriormente en un icono del fútbol inglés en el Manchester United, destaca por su temperamento singular y carismático. Insolente, impredecible, libre. Recorrer las calanques, sentir el olor a yodo, contemplar el Mediterráneo es volver a encontrar esa intensidad. Un jugador cuya personalidad trasciende sus logros.

Just Fontaine (La Champagne)

Nacido en Marrakech, Just Fontaine se impuso en Francia en el Stade de Reims, en Champagne, entonces gran centro del fútbol europeo. En 1958, marcó 13 goles en una sola Copa del Mundo: ¡un récord aún no igualado! Bajo estas diferentes luces, desarrolló un instinto goleador formidable y Reims se convirtió en el escenario de una actuación histórica. Una hazaña que dio visibilidad mundial al fútbol francés.

LOS REFERENTES

Antoine Griezmann (Borgoña)

En Mâcon, en Saona y Loira, los paisajes son abiertos, discretos y a escala humana. Antoine Griezmann creció allí antes de fichar, muy joven, por la Real Sociedad en España, donde se formó al más alto nivel europeo, pasando por el FC Barcelona y el Atlético de Madrid actualmente. Campeón del mundo en 2018 y finalista en 2022, se convirtió en uno de los jugadores más importantes de la selección francesa moderna, con más de 40 goles en su haber. Su juego se basa en el movimiento, la inteligencia colectiva y el sentido del momento oportuno. Una elegancia en movimiento nacida entre Borgoña y el País Vasco francés.

Olivier Giroud (Alpes)

Alrededor de Chambéry, los lagos reflejan las cumbres y el aire es fresco. Olivier Giroud comenzó su carrera en Saboya antes de construirla pacientemente en Francia, Inglaterra e Italia. Campeón del mundo en 2018, se convirtió en el máximo goleador de la historia de la selección francesa con 57 goles. Su juego es sólido, potente y constante. Una presencia que recuerda a estos paisajes alpinos: sólidos, majestuosos, duraderos.

Hugo Lloris (Costa Azul)

En Niza, la luz se desliza sobre las fachadas ocres y recorre la Promenade des Anglais. Hugo Lloris se formó allí antes de convertirse en capitán de los Bleus durante el Mundial de 2018. Con 145 internacionalidades, ostenta el récord de partidos disputados con la selección francesa. Su estilo es sobrio, preciso y controlado. Una constancia forjada entre el mar Mediterráneo y las colinas de la Costa Azul.

Laurent Blanc (Occitania)

En Alès, a las puertas de las Cévennes, en Occitania, las colinas secas y la luz intensa moldean el paisaje. Las carreteras bordeadas de cipreses, las plazas sombreadas y el aroma de la garriga componen un sur tranquilo y estructurado. Aquí creció Laurent Blanc antes de convertirse en campeón del mundo en 1998, autor del gol decisivo contra Paraguay en octavos de final. Defensor elegante y lector del juego, siempre elige la claridad antes que el efecto. Entre viñedos, piedra dorada y cielo límpido, su estilo encuentra una resonancia natural.

Lilian Thuram (Guadeloupe y Seine-et-Marne)

Nacido en Pointe-à-Pitre, Guadeloupe, entre el mar turquesa y la luz tropical, Lilian Thuram pasó sus primeros años en una isla donde la vida se vive al aire libre, al ritmo del sol. A los nueve años, se mudó a Avon, a las puertas del bosque de Fontainebleau, al sureste de París. Dos paisajes, dos energías. En la semifinal de la Copa del Mundo de 1998, marcó dos goles decisivos contra Croacia, lo que le valió a Francia su pase a la final. Campeón del mundo, encarna una trayectoria marcada por la adaptación y la conciencia colectiva. Entre el calor caribeño y el rigor parisino, su trayectoria conecta varias ambientes del país.

Didier Deschamps (País Vasco)

En Bayona, en el País Vasco francés, entre el océano Atlántico y las estribaciones de los Pirineos, los mercados desbordan vida, los campos deportivos siempre están llenos y el espíritu de equipo forma parte del día a día. Didier Deschamps creció en esta cultura colectiva antes de incorporarse al centro de formación del FC Nantes. Capitán de los campeones del mundo en 1998, veinte años más tarde se convirtió en seleccionador victorioso en 2018, un doblete poco común en la historia del fútbol. Su trayectoria privilegia la organización y la cohesión por encima del brillo individual. Una visión del juego que nace de un territorio donde el colectivo siempre prevalece.

LOS HÉROES ACTUALES

Kylian Mbappé (Seine-Saint-Denis)

En Bondy, al norte de París, los city-stades (campos polideportivos) nunca están vacíos y las torres de edificios rodean los campos donde el juego se repite hasta convertirse en instinto. Allí es donde Kylian Mbappé desarrolla su velocidad y su sentido del timing antes de fichar por el AS Mónaco, donde alcanza el máximo nivel. Campeón del mundo con 19 años en 2018, autor de un hat-trick en la final de 2022, se convierte luego en capitán de la selección francesa. Su juego es directo, fulgurante, orientado hacia delante. A pocas estaciones de RER de los monumentos parisinos, su trayectoria recuerda que el fútbol francés también nace en estos barrios vibrantes. Una trayectoria que partió de Bondy para conquistar el mundo.

Ousmane Dembélé (Normandía)

En Vernon, Normandía, los tranquilos muelles del Sena contrastan con la energía del juego que se inventa en los barrios. Ousmane Dembélé creció allí antes de incorporarse al centro de formación del Stade Rennais, donde se dio a conocer en la Ligue 1. Campeón del mundo en 2018 con los Bleus, se impuso posteriormente en varios grandes clubes europeos. Su estilo se basa en la imprevisibilidad, la velocidad y los regates cortos. Una creatividad espontánea nacida en un entorno más tranquilo de lo que parece. Un perfil singular en el panorama ofensivo francés.

Marcus Thuram (Montañas del Jura)

Nacido en Parma, Italia, cuando su padre jugaba en la Serie A, Marcus Thuram creció en Francia y se unió al centro de formación del FC Sochaux. En este entorno discreto y trabajador, desarrolló un juego potente y ágil. Internacional francés y finalista de la Copa del Mundo de 2022, se está imponiendo progresivamente como uno de los principales delanteros de la nueva generación. Su trayectoria combina la herencia familiar y la afirmación personal. Entre las Montañas del Jura y los grandes escenarios europeos, encarna la continuidad moderna del fútbol francés.

Lucas Chevalier (Altos de Francia)

En Calais, en la región de Altos de Francia, el mar y los vientos del norte conforman el paisaje y forjan los temperamentos. Lucas Chevalier creció allí antes de incorporarse al centro de formación del LOSC Lille. Tras convertirse en titular de la Ligue 1 a una edad muy temprana, se ha consolidado como uno de los porteros más prometedores de su generación. Su juego se caracteriza por la lectura, la anticipación y la sobriedad. En una región en la que se avanza contra el viento, aprendió la constancia. Un portero moldeado por un territorio plano y exigente.

Mike Maignan (Guayana Francesa)

Nacido en Cayena, en la Guayana Francesa, Mike Maignan se trasladó muy joven a la región parisina y al centro de formación del Paris Saint-Germain. Posteriormente, se dio a conocer en Lille, con el que ganó el campeonato de Francia en 2021, antes de consolidarse entre los mejores porteros europeos. Internacional francés y sucesor de Hugo Lloris en la selección francesa, encarna la autoridad y la capacidad de reacción. Entre la selva amazónica y la metrópoli parisina, su trayectoria conecta varios territorios franceses. Una vigilancia constante, forjada bajo la diversidad de climas y paisajes.

Aurélien Tchouaméni (Burdeos)

Nacido en Normandía, Aurélien Tchouaméni creció en Burdeos, donde se incorporó al centro de formación del Girondins. El río Garona se extiende como un espejo dorado bajo las fachadas del siglo XVIII. Los muelles reinventados invitan a pasear, las plazas se abren como teatros de piedra y, a pocos kilómetros, los viñedos trazan líneas perfectas que se pierden en el horizonte. Es en esta elegante geometría donde se forma. Tras darse a conocer en Mónaco y fichar por el Real Madrid, se convierte en uno de los pilares del centro del campo francés. Finalista de la Copa del Mundo de 2022, impone un juego estructurado y disciplinado.

Por France.fr

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