Siempre que voy al aeropuerto me detengo unos minutos para mirar la pantalla de โsalidasโ y fantaseo con viajar a los diferentes destinos que aparecen en ella. Pero ese dรญa, cuando localicรฉ nuestro vuelo de Air France entre todos los demรกs, recuerdo perfectamente cรณmo mirรฉ a Mateo y le dije โhoy no se mira mรกs el panel, no hay mejor destino que el nuestroโ.
El vuelo a Tahitรญ
Un Airbus 380, el aviรณn de pasajeros mรกs grande del mundo nos esperaba, grandes naves para grandes objetivos. Volamos a Parรญs, Los รngeles y por finโฆ Tahitรญ. No engaรฑaremos a nadie, el trayecto es largo, pero sinceramente creo que ahรญ radica tambiรฉn parte del encanto de este viaje, darte cuenta que vas al otro lugar del mundo.
La llegada
Uno baja del aviรณn como si de cualquier ciudad se tratara pero nada mรกs atravesar las puertas del aeropuerto empieza la avalancha de nuevas sensaciones. Un grupo de bailarinas te recibe con sus danzas exรณticas mientras que hombres en pareo cantan acompaรฑando el ritmo de sus ukeleles. No hay otra forma de describirlo: te quedas en shock, y aun sin tiempo para asimilarlo recibes tu primer collar de flores, tu primer contacto con la flor de tiarรฉ. Nos dirigimos a nuestro hotel โRadisson Plazaโ donde nos esperaba una habitaciรณn con vistas a las playas de arena volcรกnica y un jacuzzi con flores. Imposible no recordar aquella primera noche en la que ningรบn sueรฑo podrรญa igualar a la realidad que estรกbamos viendo.
Iorana Tahitรญ
En Polinesia el ritmo de vida es calmado pero madrugador y a las 6 de la maรฑana tienes que estar desayunando para poder aprovechar el dรญa, tranquilos, a esa hora ellos ya te estarรกn esperando con sus sonrisas y toda la ciudad en marcha. Salimos de nuestro hotel y decidimos tomar el transporte pรบblico para dar una vuelta a la ciudad. Siempre nos gusta mezclarnos con la gente local y la seguridad que se respira en Polinesia te permite vivir experiencias como esta. Caminamos por las calles y visitamos su famoso ayuntamiento pero lo que en realidad nos morรญamos por conocer era el mercado. Hablar francรฉs es una ventaja para el viajero pero para nuestra sorpresa habรญa comerciantes que hablaban espaรฑol y nos introdujeron de lleno en la cultura polinesia: la vainilla, el coco, las camisas y pareos de flores, los bolsos y sombreros de fibra natural hechos con trenzados imposibles y como no, la estrella del lugar: el aceite de monoi.
Ataviados con una flor en la oreja (lado izquierdo para comprometidos, derecho para solteros), continuamos recorriendo las calles direcciรณn al paseo marรญtimo. Las guรญas de viaje no mienten, la mezcla de culturas de Tahitรญ es impresionante y la mejor manera de comprobarlo es acercarse a las โRoulottesโ que sirven de restaurantes mรณviles y ofrecen a turistas y locales los mรกs variados menรบs: comida asiรกtica, europea y polinesia se mezclan en unos pocos metros cuadrados. Disfrutar de una refrescante Hinano viendo atardecer fue el mejor punto final a un intenso dรญa de turismo.
Moorea, la isla mรกs salvaje
Moorea, situada justo en frente de Tahitรญ, era nuestra segunda isla destino. El viaje en barco es sin duda la mejor opciรณn para este trayecto, ya no solo por las vistas de ambas islas elevรกndose en el mar, sino por poder ver a los lugareรฑos disfrutando de sus deportes nรกuticos, el color cambiante de las aguas y si tenรฉis la misma suerte que nosotros, algunos delfines vendrรกn a acompaรฑar al barco en su recorrido. ยฟQuรฉ mรกs se puede pedir?
Una vez en tierra de nuevo un collar de flores y traslado al hotel โSofitel Ia Oraโ. Cuando nos dieron la llave y vimos que correspondรญa con un bungalow โover-waterโ nos quedamos sin habla. El cuidado con el que estรกn diseรฑadas esas cabaรฑitas sobre el mar y el lujo que puedes encontrar en su interior es extraordinario: desde deliciosos macarons ofrecidos a la entrada hasta la increรญble ducha exterior o el cristal en el suelo para ver los peces pasar bajo tus pies, nada estรก dejado al azar. Dicen que el verdadero lujo de la Polinesia estรก en las aguas asรญ que cogimos nuestro snorkel y nos dispusimos a disfrutar de los miles de peces de colores con solo bajar las escaleras de la habitaciรณn. Recuerdo como viendo atardecer en ese mรกgico lugar surgiรณ el primer y repetido โyo de aquรญ no me marchoโ.
Al dรญa siguiente tocaba disfrutar de Moorea, por lo que despuรฉs de un exquisito desayuno a base de frutas tropicales y bollerรญa francesa viendo amanecer, comenzamos con nuestra agenda de actividades. La primera parada fue en el โMoorea Dolphin Centerโ, donde aprendimos acerca de la biologรญa y costumbres de los delfines de las aguas del Pacรญfico, jugamos con ellos, y finalmente tuvimos la oportunidad de nadar agarrados a sus aletas ยกtoda una experiencia!
Siguiendo con nuestro programa, acudimos a ATV Moorea Tours para realizar una emocionante excursiรณn de tres horas en quad. Yo nunca habรญa conducido este tipo de vehรญculos pero la aventura nos llamaba y fue una experiencia de esas que estoy segura recordarรฉ siempre. Recorrimos plantaciones de piรฑas, subimos al Belvedere, donde se puede observar una vista panorรกmica de la isla increรญble, probamos mermeladas de vainilla, tiarรฉ y frutas tropicales, atravesamos rรญos y finalizamos con una trepidante subida no apta para cardiacos a la "Montagne Magique".
Aรบn con la adrenalina en el cuerpo volvimos al hotel a disfrutar de una excepcional cena a la luz de las velas con platos dignos del mejor de los restaurantes gourmet. Y aunque el dรญa parecรญa haber finalizado todavรญa nos quedaba una experiencia mรกs: el show nocturno del โTiki Villageโ, una aldea que conserva el pasado de la cultura polinesia y ofrece la oportunidad a los turistas reciรฉn casados de celebrar una boda segรบn las costumbres y atuendos del paรญs. Cierto es que el espectรกculo de danza no cuenta con demasiados bailarines, pero en cuanto encienden las antorchas y empiezan a bailar, viendo como se entremezclan el fuego con los cuerpos de mujeres y hombres vestidos con esos trajes sugerentes y esos movimientos sensuales y tribales, te quedas completamente absorto. Es ahรญ cuando realmente entiendes por quรฉ tantos conquistadores cayeron rendidos ante las mujeres polinesias y decidieron no volver a sus tierras natales.
Un paraรญso de revista
Un nuevo amanecer nos llevรณ a una nueva isla, tomamos el aviรณn y nos dirigimos a Bora Bora, isla soรฑada por turistas y famosos y destino de luna de miel de unos pocos afortunados. Tomamos una lancha que nos llevรณ a nuestro nuevo hotel โSofitel Private Islandโ. Con emociรณn y nerviosismo observamos como en el muelle nos estaban esperando para recibirnos con dos cocos reciรฉn cortados, collares de flores, la clรกsica toallita refrescante perfumada en tiarรฉ y un grupo de mรบsica dรกndonos la bienvenida con sus cรกnticos y ukeleles. El hotel estรก ubicado en un enclave privilegiado: una isla privada rodeada de un jardรญn de coral donde con solo asomarte puedes observar cientos de peces de colores y con suerte alguna crรญa de tiburรณn o las famosas rayas. Cuidado hasta el รบltimo detalle, este es sin duda un lugar para deleitar los sentidos y dejarse llevar, disfrutar de las impresionantes puestas de sol en la cima de su colina, recorrer en piragua los corales, o tomar un delicioso desayuno en lo alto de su restaurante, observando el horizonte y dejando que la brisa te traiga de nuevo esa mezcla de embriagadores olores. Un lugar donde sin duda comprendes la fortuna de estar en ese punto del mundo.
Pero nuestro programa continuaba y ese dรญa correspondรญa con uno de los momentos mรกs esperados e importantes para mรญ: la visita al centro de recuperaciรณn de tortugas marinas. Como recordarรฉis aquellos que leรญsteis mi relato, fueron las tortugas y mi futura profesiรณn como veterinaria lo que me introdujo en esta aventura, y uno de los objetivos de mi viaje era conocer el admirable trabajo del equipo que conforma la asociaciรณn โTe Mana O Te Moanaโ. Situada en las instalaciones del hotel Le Meridien es un remanso de paz para las tortugas que, afectadas por diversas patologรญas o el ataque de la pesca furtiva, reciben todas las atenciones necesarias para recuperar la salud y poder volver a disfrutar de la libertad en ese paraรญso que es su casa. Nos mostraron las instalaciones, hablamos de futuro y de la posibilidad de un trabajo en dicho lugar y, para finalizar, tuvimos la oportunidad de compartir unos inolvidables minutos nadando con estos animales que me resultan tan fascinantes. No puedo recordar este momento sin emocionarme y sin sentirme una vez mรกs completamente agradecida por haber tenido la fortuna de cumplir este sueรฑo que parecรญa tan lejano.
Amanecimos un dรญa mรกs en Bora Bora y decidimos ocupar el dรญa en conocer mรกs a fondo los secretos de este atolรณn. Tomamos un barquito que nos llevรณ a recorrer todo el perรญmetro de la isla, intercalando las explicaciones con canciones internacionales โa la polinesiaโ hasta llegar a la primera parada: el encuentro con rayas y tiburones limรณn. Como si de perros mansos se tratara, los animales se acercaban con curiosidad a los turistas y todos tuvimos nuestra oportunidad sentir el extraรฑo tacto de su piel y fotografiarnos con ellos. De nuevo en el barco, bordeamos casas de famosos y motus hasta llegar a una pequeรฑa isla familiar donde disfrutamos de una autรฉntica comida polinesia a base de pescado crudo y exรณticas salsas. Aprendรญamos las infinitas maneras de ponerse un pareo y conversamos con los lugareรฑos sobre costumbres y tradiciones.
Donde Pacรญfico y lagoon se encuentran
Al dรญa siguiente tomamos nuevamente un aviรณn para conocer dos islas del archipiรฉlago de las Tuamotu. Rangiroa fue nuestro primer destino. Lo primero que comprobamos ya desde el aviรณn es que estas islas nada tenรญan que ver con lo visto anteriormente. Un remanso de agua cristalina o lagoon, bordeado por una lengua de tierra que la separaba del ocรฉano. Esta vez no habรญa montaรฑas ni nubes coronรกndolas, solo playas infinitas, palmeras y sol. Tras recibirnos en el aeropuerto con una sonrisa y un nuevo collar de flores, nos dirigimos a nuestro hotel โKia Ora Resort & Spaโ. Este complejo estรก inmerso en un mar de palmeras y รกrboles floridos pero sin faltar sus playas de arena blanca ni sus bungalows sobre el agua. Esta vez no estรกbamos alojados en uno de ellos pero sus homรณlogos en tierra eran igualmente impresionantes: una habitaciรณn enorme y luminosa con decoraciรณn tรญpica y terraza con piscina privada. Personalmente me sentรญ dentro de uno de esos documentales en los que te cuentan dรณnde se alojan los famosos cuando viajan a los mejores destinos del mundo.
El hotel cuenta con servicio de alquiler de bicicletas por lo que decidimos aventurarnos a recorrer la carretera que la bordea la isla para llegar a โTiputa Passโ, un punto donde la tierra pierde su continuidad y las aguas de lagoon y el ocรฉano se encuentran. Lugareรฑos y turistas se encuentran al atardecer en ese punto para, con suerte, ver saltar los delfines que cruzan. Sin duda una experiencia mรกgica.
No quisimos perder la oportunidad de realizar una inmersiรณn de submarinismo en el lagoon, por lo que de la mano de Top Dive contratamos un bautismo de buceo. No era la primera vez que lo hacรญamos pero ninguno tenรญamos el tรญtulo que nos acreditase para poder sumergirnos a grandes distancias, ยฟla realidad? Fue igualmente impresionante. Bajamos a 6 metros de profundidad y nadamos con tiburones, bancos enormes de peces y visitamos el hogar de morenas y crustรกceos. Estar ahรญ abajo es como vivir en otro planeta, ver animales nunca antes conocidos mรกs allรก del televisor y ver como se desenvuelven en libertad fue algo impagable.
Tikehau, una isla para perderse
Con el moreno ya instalado en nuestras pieles y el olor a monoi acompaรฑรกndonos nos dispusimos a conocer la quinta y รบltima isla de nuestro viaje: Tikehau. Situada tambiรฉn en el archipiรฉlago de las Tuamotu, posee un increรญble lagoon rodeado de playas de arena con reflejos rosados fruto del color de los corales que componen su fondo marino y que poco a poco se van depositando en la orilla. Nos alojamos en el hotel โPearl Beach Resortโ y esta vez probamos un bungalow en tierra donde lo รบnico que nos separaba de la orilla del mar eran dos hamacas blancas trenzadas, de esas que siempre se ven en los catรกlogos de viajes. Una vez mรกs no puedes evitar sentirte la persona mรกs afortunada del mundo.
Contรกbamos con dos jornadas en Tikehau y no pensรกbamos desaprovecharlas. Decidimos probar suerte e ir en busca de las famosas โmantas diabloโ al fondo del lagoon en una nueva inmersiรณn de submarinismo. No solo lo conseguimos sino que, como si de una pelรญcula se tratara, uno de estos imponentes animales de casi 2 metros decidiรณ pararse junto a nosotros y realizar una especie de baile antes de alejarse suavemente. ยกEstas cosas sรณlo pueden pasar en Polinesia!
Recorrer la isla en bicicleta fue nuestra elecciรณn para el segundo dรญa y fue sin duda una decisiรณn acertada. Los caminos te conducen por paisajes llenos de cocoteros y casitas de gente local, un entorno รบnico y natural completamente diferente a lo visto anteriormente. Verdes intensos entremezclados con los amarillos y rojos de las flores, olor a leรฑa quemada y una brisa hรบmeda impactando contra tu piel. Esta pequeรฑa escapada nos permitiรณ hacer algunas de las mejores fotografรญas del viaje y fue un dulce รบltimo recuerdo de nuestro paso por las islas del Pacรญfico Sur.
Quiero detenerme a comentar una anรฉcdota de este dรญa y que para mi resumiรณ muy bien la esencia de este maravilloso paรญs y su gente. Tanto querer hacer fotos espectaculares hizo que nos desviรกramos un poco del camino principal y, parรกndonos a refrescarnos junto a una plantaciรณn de cocoteros, se nos acercรณ un hombre con un machete. Tenรญa el gesto serio y paso decidido, e inevitablemente pensamos que aquel seรฑor estaba enfadado por haber invadido parte de lo que parecรญa ser su parcela. Cuรกl fue nuestra sorpresa cuando en un instante el gesto se transformรณ en sonrisa, tomรณ dos cocos de un montรณn, los abriรณ y diciendo cuatro palabras en un idioma desconocido nos los ofreciรณ para beber su agua. Nos abriรณ otros dos para comer su carne y nos enseรฑรณ orgulloso las vistas desde su casa. Cierto es que la Polinesia es lujo, pero lo que me maravilla realmente de este viaje es haber descubierto que lo es en todos sus sentidos: hoteles de ensueรฑo, paisajes de postal y gente siempre alegre dispuesta a ayudarte con una sonrisa.
El paraรญso sรญ existe, estรก en Polinesia
No sรฉ si el destino nos volverรก a encontrar con estas tierras paradisiacas, ojalรก se cumpla ese sueรฑo, pero lo que sรญ espero es haber podido traer a todos los lectores un pedacito de ellas, esa inyecciรณn de exotismo que hace que la idea de un viaje perfecto ronde tu mente y te salve de la rutina hasta conseguir hacerlo realidad.
Por รบltimo no puedo terminar este relato sin dar de todo corazรณn gracias a Atout France, Bodaclik y Air France por esta experiencia รบnica que ya decora toda mi casa. Gracias por el cuidado y cariรฑo con el que han planeado todo este viaje de ensueรฑo, consiguiendo transmitirnos desde el primer momento su pasiรณn por este destino. Gracias por permitirnos vivir todos estos momentos que quedarรกn en nuestras mentes por siempre y que nos han reafirmado sin duda en nuestra sospecha de que el paraรญso sรญ existe, estรก en Polinesia.
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Para saber mรกs:

Por Explore France
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