Valle del Dordoña

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Beynac, en el Valle del Dordoña
© Thieury / Adobe Stock - Beynac, en el Valle del Dordoña.

Siguiendo el curso del río Dordoña, desde Sarlat hasta Bergerac, recorremos el «Valle del Hombre» entre cuevas prehistóricas, viñedos y bastidas medievales, disfrutando de las delicias gastronómicas en los mercados del suroeste de Francia.

En el Valle del Dordoña, la piedra rubia es más que un simple elemento decorativo. Es también un libro de historia. Entre cuevas ornamentadas, bastidas con encanto y castillos fortificados, se puede leer sucesivamente la epopeya de los hombres de la Prehistoria, las historias de los caballeros de la Edad Media y el florecimiento de las artes del Renacimiento. Y a lo largo del Dordoña, se saborean los aromas de una tierra excepcional: el foie gras, el magret de pato y las trufas también forman parte del paisaje del Périgord Negro, ¡uno de los símbolos del arte de vivir a la francesa!

¿Qué ver en el Valle del Dordoña? Las visitas imprescindibles

¡De vacaciones en Dordoña, todos los caminos llevan a Sarlat-la-Canéda! El corazón del Périgord Negro late en el casco antiguo de Sarlat, cuyo patrimonio invita a pasear, los días de mercado, entre callejuelas y plazas medievales y mansiones góticas o renacentistas. Esta ciudad es también una puerta de entrada al Valle del Vézère, considerado la cuna de la presencia humana en Europa.

El Abismo de Padirac, la cueva de Lascaux y el Valle del Hombre

Entre Montignac y Les Eyzies-de-Tayac se descubre un sorprendente conjunto de yacimientos prehistóricos, empezando por la cueva de Lascaux IV. Esta réplica a escala real de la cueva original, cerrada al público, ofrece un auténtico viaje a los orígenes del arte. En la galería de casi 150 metros de longitud, recreada a la perfección en el Centro Internacional de Arte Parietal, unas 2.500 figuras de caballos, toros y ciervos, pintadas o grabadas, parecen correr por las paredes desde hace casi 20.000 años.

A unos cincuenta kilómetros de distancia, el famoso abismo de Padirac, con una profundidad de 100 metros, revela un río subterráneo bordeado de formaciones monumentales, entre las que destaca la estalactita de la Grande Pendeloque, que cuelga a casi 60 metros de altura y se cuenta entre los parajes geológicos más espectaculares de Europa.

El valle cuenta también con varios centros de interpretación dedicados a la Prehistoria. En Les Eyzies-de-Tayac, centro neurálgico de la investigación prehistórica, el Museo Nacional de Prehistoria recorre las grandes etapas de la evolución humana a través de una excepcional colección de herramientas, esculturas y objetos de arte móvil. En Tursac, el Préhisto Parc presenta reconstrucciones a tamaño real de escenas de la vida cotidiana en la época de los cromañones y los neandertales.

Beynac, Hautefort, los jardines de Marqueyssac: castillos fortificados y residencias de recreo

Visitar la Dordoña es también viajar en el tiempo hasta la Edad Media, descubriendo sus deslumbrantes castillos fortificados, construidos en la época de la Guerra de los Cien Años (siglos XIV-XV). Encaramado en un acantilado, el Castillo de Beynac-et-Cazenac es la más emblemática de estas fortalezas medievales, con su austera fachada coronada por una torre del homenaje románica. En el interior, las estancias, igualmente monumentales, dan testimonio del poder de los barones de Beynac: salas decoradas con hermosos tapices, un oratorio adornado con frescos, amplias cocinas…

Situado también en lo alto de una colina, el Castillo de Hautefort es uno de los pocos ejemplos de arquitectura clásica del Périgord. Sus elegantes líneas recuerdan aún más a los castillos del Loira, ya que cuenta con jardines a la francesa y un parque a la inglesa, declarados Monumentos Históricos. En Vézac, los Jardines Colgantes de Marqueyssac son igualmente notables. Situados en un espolón rocoso, en un extenso parque de 22 hectáreas inspirado en el romanticismo, ofrecen más de 6 kilómetros de paseos salpicados de 150.000 bojes centenarios podados a mano.

Bastidas medievales del Périgord y paisajes vitícolas de Bergerac

¡Después del Périgord Noir, pasamos al Périgord Pourpre! Un color que la región debe a sus viñedos, que cubren las laderas alrededor de Bergerac y dibujan, desde la Dordoña, paisajes salpicados de fincas y castillos vinícolas, con vinos de denominaciones de origen de renombre, entre los que destaca el Monbazillac.

También es la tierra de las bastidas, esas «ciudades nuevas» creadas en los siglos XIII y XIV siguiendo un trazado ortogonal. De las cerca de 300 bastidas censadas en el suroeste, Monpazier es una de las mejor conservadas, con su plaza principal bordeada de arcadas, al igual que Beaumont-du-Périgord, que aún conserva vestigios de la muralla fortificada y una magnífica puerta medieval. 

En los Caminos de Santiago: Cadouin, Collonges-la-Rouge, Rocamadour

En el Camino de Santiago, la localidad de Buisson-de-Cadouin esconde un tesoro: la abadía cisterciense, de la que se conservan una magnífica iglesia románica del siglo XII y un claustro de estilo gótico flamígero.

La ruta continúa luego hacia Souillac y su abadía benedictina de Sainte-Marie antes de llegar a Rocamadour. Encarado en el acantilado, el pueblo constituye un cruce emblemático de los Caminos de Santiago, con sus santuarios superpuestos y sus vertiginosas vistas panorámicas sobre el valle del Alzou.

La ciudad sagrada sirve de punto de partida para explorar los tesoros de los alrededores a través de las rutas de senderismo. Al norte, Martel, con sus torres medievales, y Collonges-la-Rouge, famosa por sus casas de arenisca roja. Al sur, Couzou y Carlucet, entre paisajes ondulados, bosques de robles y muros de piedra seca. Clasificados entre los pueblos más bonitos de Francia, Carennac y Loubressac, al este, ofrecen vistas panorámicas del Valle del Dordoña. 

En las mesas de los restaurantes del Valle del Dordoña

En el corazón del Périgord, la gastronomía es toda una institución. Entre los mejores restaurantes de la región, el pato ocupa un lugar destacado en todas sus variantes: el confit de pato, conservado en su propia grasa, que también se utiliza para cocinar las patatas a la sarlada; el magret de pato, elaborado con los filetes de la pechuga; o el foie gras, la estrella de las comidas festivas.

Igualmente famosa, la trufa negra del Périgord hace su aparición en los mercados entre diciembre y febrero. Junto con el foie gras, suele formar parte del relleno de las rollitos de pavo cocinados «al paño». En el Périgord, la nuez cuenta con una denominación de origen controlada; se come cruda o en forma de una deliciosa tarta de nueces o de una galleta dorada recién salida del horno de pan del Castillo de Hautefort.

Tradición artesanal y artesanía artística en el Valle del Dordoña

En el Périgord, se descubre un sorprendente saber hacer con más de 300 talleres y empresas de artesanía. Cuatro rutas por la Ruta de los Oficios Artísticos permiten conocer a estos artesanos y artistas apasionados. Como en Nontron, en el Périgord Verde, donde se perpetúan las tradiciones de la cuchillería y la marroquinería, mientras que en Issigeac, cerca de Bergerac, se encuentran sopladores de vidrio y maestros joyeros. Un saber hacer que aúna tradición y creación.

Información práctica sobre el Valle del Dordoña

¿Dónde se encuentra el Valle del Dordoña?

Situado en el suroeste de Francia, el corazón del Valle del Dordoña se extiende desde Sarlat hasta Argentat-sur-Dordogne, al norte del Geoparque Mundial de la UNESCO de las Causses du Quercy, a unos 200 km al este de Burdeos. 

¿Cuáles son los pueblos más bonitos que se pueden visitar en el Valle del Dordoña (Sarlat, Domme, La Roque-Gageac...)?

Desde Carennac hasta Castelnaud-la-Chapelle, el Valle del Dordoña ofrece una sucesión de pintorescos pueblos que merecen una visita. Al recorrer la orilla del río, uno se maravilla ante Domme y sus vertiginosas vistas, La Roque-Gageac, acurrucada contra el acantilado, y luego Beynac-et-Cazenac. A pocos kilómetros del río, otros tesoros esperan a los curiosos: Collonges-la-Rouge, Martel, Rocamadour o Sarlat.

¿Qué se puede hacer en el Valle del Dordoña (bicicleta, piragüismo, senderismo)? 

Descenso del río Dordoña en canoa, rutas de senderismo por el bosque de Viellecour o recorridos en bicicleta entre Cazoulès y Sarlat: el Valle del Dordoña es ideal para unas vacaciones activas. Declarado Reserva Mundial de la Biosfera, ofrece paisajes variados y accesibles para todos.

Meteo: ¿Qué tiempo hace en el Valle del Dordoña?

Los veranos son calurosos, pero el río, las cuevas y los valles boscosos ofrecen numerosos rincones donde refrescarse. La primavera y el otoño, más tranquilos, revelan una luz magnífica, y el invierno, suave, permite visitar los pueblos con toda tranquilidad.

¿Cómo llegar al Valle del Dordoña? 

Desde París, el trayecto en tren hasta Brive, Souillac o Sarlat dura entre 4 horas y media y 5 horas. Desde Burdeos, los trayectos duran una media de entre 2 y 2 horas y media. Desde Barcelona, se tarda aproximadamente 8 horas.

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