Senderismo con niños en los Vosgos: 7 rutas que os encantarán

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Paseo en familia en Thierenbach, en el Macizo de los Vosgos
© Alicia Andres - Paseo en familia en Thierenbach, en el Macizo de los Vosgos.

Tiempo de lectura: 0 minPublicado el 1 abril 2026

En el este de Francia, el Macizo de los Vosgos es un auténtico remanso de naturaleza, con bosques centenarios, numerosos lagos, situado junto a las fronteras con Alemania y Suiza. Sus suaves laderas y senderos bien acondicionados lo convierten en un destino ideal para el senderismo en familia. Aquí encontrarás rutas accesibles para todos los niveles: desde paseos sencillos para los más pequeños hasta itinerarios que, en algunos casos, incluso se pueden recorrer con cochecito. A continuación te proponemos una selección de ideas para disfrutar de la naturaleza sin complicaciones, en un entorno perfecto para pasar un día sin preocupaciones que hará las delicias de grandes y pequeños.

Para correr por los prados, cerca del Donon

La Broque, France

Vallée de la Bruche
© OT Vallée de la Bruche - Circuito para principitos en el Vallée de la Bruche, en el Macizo de los Vosgos.

Circuit des Petits Princes en principauté de Salm (circuito de los Principitos en el principado de Salm): ¡Un nombre que despierta la imaginación de peques y mayores! Aquí se puede disfrutar al aire libre entre prados donde pastan tranquilamente vacas y caballos. A lo lejos se dibuja la silueta del Donon, un antiguo lugar de culto celta y galorromano cuyos imponentes pilares de piedra evocan las escenas más emblemáticas de Astérix.

Para descubrir este entorno, puedes optar por un paseo de 1 h 30 min (4 km) o alargar la experiencia con un recorrido de 2 h 30 min (5,5 km). ¡tú eliges!

En busca de la cascada del Saut de la Bourrique, cerca de Gérardmer

Gérardmer, France

Pueblo y lago de Gérardmer
© Adobe Stock / Bertrand - Pueblo y lago de Gérardmer, en el Macizo de los Vosgos.

En pleno bosque, a 3 km del lago Gérardmer, el sendero bordea un bonito río que serpentea entre los árboles. Un precioso puentecito de piedra lo cruza: ¡parece que estemos en el bosque de Merlín el Encantador! Luego, el río se convierte en un arroyo y, al doblar el camino, ahí está: la cascada del Saut de la Bourrique. Su nombre proviene de una leyenda: se cuenta que una burra protegió a su dueño de unos bandidos tras las cruzadas, cayendo junto a ellos al pie de la cascada. Una pasarela y una escalera de madera permiten subir para admirarla.

Un paseo de 45 minutos, sin ninguna dificultad, lleno de bonitas sorpresas para motivar a los pequeños caminantes.

Sentirse como un duende en el bosque de Luttenbach

Munster, France

Un pequeño sendero forestal, hermosos claros, un arroyo donde refrescarse los pies cuando hace calor, el frescor y la sombra que ofrecen los árboles, bancos para descansar y una mesa de picnic a mitad de camino para un merecido descanso: el bosque de Luttenbach lo tiene todo para parecer un bosque mágico. 

¿Y si te cruzas con duendes? Este recorrido de 1 h 30 min y 4,6 km será también, sin duda, una ocasión para encontrarte con alguna vaca o algún caballo. ¡Mantén los ojos bien abiertos!

Como aventureros en el bosque, cerca de La Bresse

La Bresse, France

Lago, en el Macizo de los Vosgos
© M. Laurent / OT de la Bresse - Un paseo familiar cerca del lago, en el Macizo de los Vosgos.

Accesibles con cochecitos, los caminos de esta breve excursión esconden verdaderos tesoros para cualquier aventurero o aventurera: cabañas sobre pilotes, tirolinas, vigas, senderos para caminar descalzo, columpios y otros juegos de madera para trepar, saltar y divertirse… Cerca del Parc Bol d’Air, este paseo promete momentos inolvidables en familia. ¿Quién será el más ágil sobre la viga?

Tres kilómetros de recorrido en los que se puede pasar desde una hora hasta tres, según las ganas de explorar.

Alrededor del lago de Blanchemer

La Bresse, France

Lago de Blanchemer, en los Vosgos
© midgardson / Adobe Stock - Lago de Blanchemer, en los Vosgos.

Tras un breve paseo para llegar al lago, las familias tienen dos opciones: relajarse bajo los árboles y disfrutar del paisaje, o caminar un poco más para dar la vuelta al lago (unos 40 minutos). También se puede llegar en coche: una vez allí, el paseo alrededor del lago es accesible para cochecitos.

Un arroyo desemboca en el lago: ¿y si aprovecháis para construir un pequeño molino? Con unos trozos de madera y un corcho, ¡los niños pueden entretenerse durante horas!

Esconderse entre los viñedos y buscar cigüeñas, en Thierenbach

Guebwiller, France

Una vuelta por Thierenbach
© Alicia Andres - Una vuelta en familia por Thierenbach, en el Macizo de los Vosgos.

A menos de media hora en coche de Mulhouse, se encuentra este bucólico remanso de paz, ideal para tomar el aire. El paseo comienza entre viñedos, antes de llegar a la basílica de Notre-Dame de Thierenbach, un importante lugar de peregrinación dedicado a la Virgen María. A continuación, llegamos al pueblo de Jungholtz, que alberga un cementerio judío del siglo XVII, uno de los más grandes de Alsacia.

¿Los pequeños se han cansado de las piedras antiguas? ¡No hay problema! Porque el paseo continúa por el bosque, antes de llegar al plato fuerte: ¡el parque de las cigüeñas! Un paseo de aproximadamente 1 h 45 min, de 6 km.

Contemplar los Alpes desde la cima del Drumont

Bussang, France

Cima del Drumont, en los Vosgos
© OT de Bussang - Una vista panorámica de 360° desde la cima del Drumont, en los Vosgos.

¡Escuchad! Las vacas hacen sonar sus cencerros para acompañaros al inicio de este paseo por las crestas de la Chaume du Drumont. Partiendo de una granja-albergue, subimos hasta un mirador (¡que no cunda el pánico, solo hay 40 metros de desnivel!): las vistas son impresionantes y las cumbres de los Alpes se perfilan en el horizonte. Si sois observadores y el tiempo acompaña, quizá veáis volar parapentes sobre vuestras cabezas.

¡A 360° a vuestro alrededor, la naturaleza se extiende hasta donde alcanza la vista! Una oportunidad, ¿por qué no?, para repasar los puntos cardinales.

Por Caroline Revol-Maurel

Periodista apasionada de la naturaleza salvaje, de los viajes y del rock, escribo igualmente sobre los quebrantahuesos que sobre Lou Reed. A menudo voy acompañada por dos niñas pequeñas con un agudo sentido crítico.

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