Paseo a lomos de burro en el Marais-Vernier

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Roman lleva a Fripon junto a Antoine, el guía.
© Philippe DENEUFVE - Roman lleva a Fripon junto a Antoine, el guía.

Tiempo de lectura: 0 minPublicado el 7 abril 2021

Lejos del bullicio de las grandes ciudades normandas, en las tierras donde se unen el Sena y la Mancha, se encuentra el Marais-Vernier. Esta magnífica reserva natural es un tesoro oculto que ofrece a los visitantes paz, tranquilidad y la posibilidad de desconectar de la vida cotidiana. Al igual que nosotros, disfruta de un apacible paseo a lomos de burro acompañado por el guía y propietario de la casa rural Antoine y entra en comunión con la naturaleza.

Un mundo aparte

Al llegar al Marais-Vernier, dos cigüeñas vuelan sobre nuestras cabezas, como por arte de magia. Rodeados de toda esta naturaleza, nuestros pequeños problemas cotidianos nos parecen de repente muy lejos. Al llegar al Gîte de l’Anerie, donde pasaremos los dos próximos días, el tiempo parece haberse detenido. Céline y Antoine, los propietarios de la casa rural, nos reciben calurosamente en su casita con entramado de madera del siglo XVIII que ha sido hermosamente restaurada con materiales locales y ecorresponsables. Nos instalamos en nuestra habitación antes de pasar una agradable velada en medio de las curiosidades coleccionadas por nuestros huéspedes, saboreando buenos platos elaborados a partir de productos cultivados en el jardín, todo ello mientras escuchamos las historias apasionantes de Céline y Antoine.

Tras una buena noche, la familia se encuentra a la mañana siguiente en la terraza del establecimiento, prevista para facilitar el acceso a las personas discapacitadas. La terraza domina las marismas y un inmenso anfiteatro de vegetación salpicado por cañaverales y pantanos se extiende delante nuestro. Este antiguo meandro olvidado cerca del Sena es un importante lugar de paso de aves migratorias como garzas reales, cigüeñas, patos, águilas pescadores, cisnes, halcones peregrinos y otras aves de presa.

¡Vamos Roman!

Roman lleva su burro en Marais-Vernier, en Normandía.
© Philippe DENEUFVE - Roman lleva su burro en Marais-Vernier, en Normandía.

Los paisajes de los alrededores nos encantan a todos, pero nuestro hijo Roman está especialmente excitado por la actividad del día: ¡un paseo a lomos de Fripon, Félicie y Uguette, los tres burros de Antoine y Céline! He visto el brillo en sus ojos cuando Antoine, que será nuestro guía durante este paseo, le pidió ayudarle a cepillar a Fripon. ¡Os podéis imaginar su alegría cuando durante el paseo Antoine le dejó llevar a Fripon! “Los burros se adaptan rápidamente a la gente, tanto si son frágiles, con discapacidad o, como Roman, con síndrome de Down”, explica Antoine. “Frente al peligro, los caballos echan a galopar, pero los burros se detienen”.

Una experiencia guiada

Roman lleva a Fripon junto a Antoine, el guía.
© Philippe DENEUFVE - Roman lleva a Fripon junto a Antoine, el guía.

Nuestro huésped y guía Antoine es amable y atento: durante más de 20 años ha sido trabajador social, en particular con la asociación Culture & Nature donde ayudaba a jóvenes con dificultades gracias a soportes de audio y vídeo. Nos habla de la dulzura de los burros, de su docilidad, al contrario que los caballos, que necesitan ser adiestrados. Nos hace una demostración dirigiéndose de forma repentina y ruidosa a Fripon, que se detiene. “¡He avisado a Fripon que si no se portaba bien, le convertiría en salchichón!”, nos dice Antoine, provocando nuestras carcajadas.

Unos recuerdos para toda una vida

Roman subido al burro llamado Fripon.
© Philippe DENEUFVE - Roman subido al burro llamado Fripon.

Roman se siente muy orgulloso de conducir a Fripon al frente de la comitiva. Finalmente, Antoine le propone subirse en él. Desde arriba, Roman es feliz y contempla las vacas, ovejas y caballos de Camarga. A lomos de Fripon, también señala las plantaciones de verduras de diversos colores, un castillo que se alza sobre una colina, los caminantes y ciclistas que exploran las marismas. Este apacible paseo termina alrededor de un delicioso zumo hecho con las manzanas de la huerta de Antoine y Céline y una palmada de despedida de Roman a su fiel montura Fripon. ¡Roman nunca olvidará este día!

Las marismas del Marais-Vernier se extienden sobre cerca de 4.500 hectáreas de tierras que antaño eran un meandro del Sena y forman un “anfiteatro” natural de biodiversidad. Son un importante eje de migración para las aves salvajes y son reconocidas a nivel europeo por la diversidad de su fauna y de su flora. 

Por Redacción France.fr

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