La emperatriz Eugenia le dio su nombre, y la familia Guérard, su identidad. Al sur de Burdeos, entre el bosque de las Landas y las estribaciones de los Pirineos, Les Prés d’Eugénie conserva el encanto de un palacio rural. Mansiones históricas, jardines, aguas termales y restaurantes de prestigio conforman una finca única, donde la elegancia de un Palace se funde con la calidez de una casa familiar.
Adentrarse en la aldea de Eugénie

Cruzar las verjas de Les Prés d’Eugénie es como entrar por primera vez en una casa familiar. A lo largo de ocho hectáreas, antiguas mansiones, senderos sombreados, parterres floridos y huertos componen una aldea suspendida en el tiempo. A cada paso, el lugar revela una nueva faceta de su pasado. Todo comienza en 1861, cuando la emperatriz Eugenia, de camino a Biarritz, queda cautivada por este pequeño balneario y decide brindarle su patrocinio. Un siglo más tarde, la familia Guérard toma el relevo y da forma a la identidad contemporánea de la finca. Un legado con múltiples voces que confiere a este Palace rural un carácter singular.
Instalarse en su casa de campo

En Les Prés d’Eugénie, las 45 habitaciones y suites se distribuyen en tres edificios, cada uno con su propio universo. En la Grande Maison, la arquitectura se inspira en las viviendas coloniales, con encajes de madera, frondosos macizos de bananeros y bonsáis gigantes. En la planta superior, las Suites Impériales prolongan este gusto por la historia con chimeneas, objetos del Primer Imperio y vistas a los jardines. Un poco más allá, en el parque, el Couvent des Herbes despliega una atmósfera más íntima, entre baldosas de terracota envejecidas, estufas de cerámica, muebles aristocráticos y, en ocasiones, un jardín privado. En el Logis des Grives, el ambiente se vuelve aún más bucólico, bajo las antiguas vigas, con maderas de árboles frutales, tejidos florales y baldosas de terracota enceradas.
Pasear por los jardines

Alrededor de las casas, los huertos y jardines repletos de árboles venerables conforman el paisaje, entre plátanos, robles y cedros centenarios. El paseo continúa a lo largo de las avenidas de tilos, las fuentes y los estanques, con una perspectiva o un aroma que siempre invita a dar un rodeo. El jardín de rosas forma un pasaje perfumado bajo sus arcos, mientras que el Jardín du Curé, los árboles frutales cultivados en espaldera y los huertos abastecen a las cocinas de Les Prés d’Eugénie con flores, hierbas, especias y cosechas de temporada.
Elegir entre las brasas y la ligereza

En la prolongación de los jardines, L’Orangerie, restaurante galardonado con una estrella Michelin, ofrece una visión diferente de la comida. Bajo la luz del jardín de invierno o en la terraza, los productos de temporada nutren una carta en la que la «Grande Cuisine Minceur» (gran cocina para adelgazar), ideada por el chef Michel Guérard en la década de 1970, ocupa un lugar destacado. El cassoulet sans péché d’Eugénie (cassoulet sin pecado) es uno de sus guiños más emblemáticos, junto con un filete de ternera servido con una salsa bearnesa light. A pocos metros de allí, «La Ferme aux Grives» adopta un estilo más epicúreo. En la inmensa chimenea de piedra, se asan al espetón pollos de las Landas y cochinillos, mientras que el horno de panadería cocina a fuego lento gratinados y carnes estofadas durante largas horas.
Disfrutar de las aguas termales en la Ferme Thermale

Ubicada en una antigua granja de las Landas del siglo XVIII, la Ferme Thermale d’Eugénie cuenta con 21 cabinas de tratamientos en las que las aguas de los dos manantiales milenarios de la finca se combinan con las propiedades de las plantas. El baño termal con hierbas varía según el día, desde la lavanda y la manzanilla hasta el tomillo y el romero. Aún más singular, la ilutación combina barro termal caliente y extractos vegetales, como el ciprés, el rusco o la ortiga, sobre una camilla de mármol calefactada. A continuación, el recorrido se adentra en la pradera, donde un baño nórdico y una sauna de madera prolongan la relajación al aire libre.
Regresar a la infancia en el café Mère Poule

Cada tarde, se sirve el té en el Café Mère Poule bajo la mirada de la emperatriz Eugenia, inmortalizada por el artista Gustave Le Gray. Las chimeneas, la madera encerada, los bronces pulidos y el samovar reluciente revelan un ambiente hogareño tan acogedor como refinado. Magdalenas caseras de vainilla, chocolate o verbena, tarta de cacahuete de Soustons, flan de vainilla… Estas delicias se acompañan con un té negro o un chocolate caliente.
Cenar en los Salones de la Emperatriz

Retratos de Napoleón III y de la emperatriz Eugenia, grandes composiciones florales, tres estrellas Michelin… El escenario está listo. En el plato, Hugo Souchet y el equipo del Palace continúan la labor iniciada por Michel Guérard en la década de 1970, a caballo entre la gran tradición francesa, la naturalidad y la creatividad. la langosta tournefeu se adereza con curry verde y una espuma de bisque al azafrán y la citronela, mientras que el diáfano dim sum de setas se acompaña de una infusión a la crema de trufa. De postre, Sous le figuier combina una crema sedosa, un melocotón jugoso y hojas doradas.
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Cierre anual desde finales de noviembre hasta principios de marzo (excepto durante las vacaciones de fin de año)
Consejos y Recomendaciones
Hospedarse en Les Prés d'Eugénie también significa disfrutar del lujo de un Palace de manera eco-responsable. Comprometido con el respeto al medioambiente, este establecimiento ha implementado una serie de medidas y pequeños gestos para combatir la producción de residuos. Por ejemplo, en las habitaciones, no se proporcionan productos de bienvenida individuales de plástico; en su lugar, se utilizan envases recargables y productos ecológicos y de comercio justo.

Por Kévin Bonnaud
Responsable de comunicación editorial
Desde las callejuelas de pueblos colgados hasta la efervescencia cultural de las grandes ciudades, pasando por los paisajes revitalizantes junto al mar o en la montaña, tejo relatos para inspirar a viajeros franceses e internacionales.








