Por qué no llegué a ver dólmenes en Bretaña

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Algunas ostras, un limón: la felicidad a la bretona
© Ansonmiao / Istockphoto - Algunas ostras, un limón: la felicidad a la bretona

Tiempo de lectura: 0 minPublicado el 5 junio 2018

¿Y si el mejor viaje estuviera en los cambios que efectuamos? En Francia, a veces resulta mejor olvidarse del programa para saborear el placer de dejarse sorprender. En la Costa Blanca española, hay 300 días de sol al año. Sin embargo, en Bretaña, esperaba encontrar grandes mareas, lluvias finas, dólmenes, menhires y estremecedoras leyendas.

PRIMER DÍA: «Hay montañas cerca de Brest.» Este joven en el TGV no parecía estar de broma. Seguí sus indicaciones hasta los Montes de Arrée. En un paisaje lunar y bajo un sol que me hacía olvidar todos mis estereotipos, me perdí para encontrar, con regocijo, una alineación de pequeños menhires denominada «la Noce de Pierre».

SEGUNDO DÍA: Estoy de cumpleaños. Me he citado con unos amigos en el puerto de Diben, en Plougasnou. Nos embarcamos para observar una colonia de focas grises. Entonces, me entregan un traje de buceo… «Este es tu regalo». ¡Me fui a nadar con ellos!

TERCER DÍA: Carnac, es casi como la capital de los megalitos… Sin embargo, lo confieso. No fui a verlos. Pero debo decir que esta mañana había un hueco en el spa (eco) de Carnac. ¿Cómo, que exagero?

CUARTO DÍA: Hubiera podido ponerme al día en la península de Quiberon. Pero, en lugar de eso, me quedé estupefacta. Atrapada por el estruendo del agua desaforada contra las sombrías rocas de la Costa salvaje. Y, como si lloviera, decidí comprarme uno de estos bonitos jerséis de marinero, con tres botones en el hombro.

QUINTO DÍA: En Locmariaquer, pregunté a la primera persona que me encontré el mejor lugar para comer ostras. Y aquí estoy, en «Petit Chantier», un minúsculo restaurante a orillas del mar. Pero, ¿acaso no había también un dolmen en este lugar?

SEXTO DÍA: En Saint-Malo, me había olvidado por completo de mis dólmenes. Pero descubrí una curiosa tienda: La Droguerie de Marine. Aquí podemos encontrar todo lo necesario para dar brillo a nuestra embarcación, pero también libros, relatos, novelas... todo lo necesario para pasar un momento agradable cuando no hay viento.

Por France Bigourdan

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