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Historia del derecho al voto de la mujer

Instituciones y valores siglos XVII, XVIII y XIX siglos XX y XXI

voto de las mujeres Paris 1945 © AFP

Las mujeres francesas votan por primera vez el 29 de abril de 1945 con ocasión de las elecciones municipales. © AFP

Las mujeres francesas votan por primera vez el 29 de abril de 1945 con ocasión de las elecciones municipales y unos meses después, el 21 de octubre de 1945, participan en las elecciones nacionales.

El decreto del 21 de abril de 1944, dictado por el gobierno provisional del general de Gaulle en Argel, considera que «las mujeres tienen las mismas condiciones para votar y ser votadas que los hombres». Dos años y medio más tarde, el preámbulo de la Constitución del 27 de octubre de 1946, inscribe este derecho en los principios fundamentales de la República: «la ley garantiza a la mujer, en todos los ámbitos, los mismos derechos que a los hombres».

Aunque Francia fue uno de los primeros países en instaurar el sufragio universal masculino, hubo que esperar un largo proceso hasta que las mujeres gozasen también de este derecho.

Al principio, el derecho al voto estuvo reservado a los ciudadanos masculinos. Se excluía a las mujeres, ya que se les consideraba incapaces de ejercer un voto libre debido a su dependencia económica. De este modo, durante el Antiguo Régimen, solo las viudas dotadas de un feudo y las madres abadesas podían elegir a sus representantes en los Estados Generales.

Durante la Revolución, las mujeres eran consideradas como «ciudadanas pasivas» y a pesar del llamamiento de Condorcet, estaban excluidas del derecho al voto, exclusión que también se llevó a cabo durante la Constitución de 1791. El Código Civil de 1804 les dio algunos derechos civiles aunque les rechazaba la ciudadanía política.

Durante el siglo XIX y principios del XX, los últimos argumentos cambian estipulando que los deberes de la mujer, como madre y esposa, son incompatibles con el ejercicio del derecho al voto, sobre todo, en un contexto de hostilidad entre los partidarios de una República laica y la Iglesia Católica, ya que se consideraba que las mujeres estaban influenciadas por el clero e inmaduras políticamente.

Desde la «Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana», de Olympe de Gouges (1791) hasta el movimiento de las «suffragettes» y de organismos como la Liga Francesa por los Derechos de las Mujeres (1882) y la Unión Francesa por los Derechos de las Mujeres (1905), las mujeres lucharon por obtener el derecho al voto, etapa primordial en el camino de la igualdad con los hombres.