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« Degas y el desnudo», en el corazón de la obra de uno de los mayores pintores franceses del siglo XIX

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Degas y el desnudo

Exposición "Degas y el desnudo"

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Hasta el 1 de julio, el Museo de Orsay dedica una exposición titulada «Degas y el desnudo». Sin bailarinas, sin carreras de caballos, sin retratos… aquí se descubren desnudos múltiples y variados tanto en las técnicas utilizadas como en los colores y sus situaciones. El desnudo, una puerta de entrada prodigiosa para descubrir la obra de Degas y sus evoluciones.

Degas y el desnudo

Del 13 marzo al 1 de julio de 2012
Museo de Orsay de París

Sus inicios a través de la Academia

Los dibujos de las figuras de desnudo son el punto de partida de la formación artística. Dibujar cuerpos, captar los matices de sus formas, discernir la personalidad del modelo a través de sus gestos, sus posturas… así es como Edgar Degas (1834-1917) realizó el aprendizaje del desnudo y, por extensión, de la pintura. Los primeros años dieron lugar a una sucesión de dibujos copiados de las esculturas antiguas o de los grandes maestros, o realizados durante sesiones de pose frente a un modelo vivo.

Hasta 1865, Degas se centró en la pintura de la historia siguiendo «el gran género», que relata episodios extraídos de la historia, la Biblia o la mitología grecorromana. Este deseo explica el estudio de múltiples poses que son también elementos que se integrarán en la composición final.

La ruptura con el clasicismo

En los años 1870, Degas pintó una serie de escenas de casas cerradas. Estas representaciones, muy vivas, son obras a la vez complejas e íntimas. Las representaciones de los cuerpos de prostitutas, gordos y deformes, rompen con los desnudos clásicos e ideales que se enseñan.

La ruptura se hace todavía más pronunciada en la década posterior. Las mujeres desnudas de Degas aparecen retratadas durante sus actividades diarias: bañándose, peinándose… Al utilizar los monotipos, Degas hizo emerger de sus cuadros con fondo oscuro una sensualidad natural y cautivadora. Después llegó el turno del pastel utilizado puro. Las mujeres se vuelven expresivas, vivas, en escenas banales con una luz a menudo artificial.

Una obra que es una rica herencia

Decía Degas: «Hay que volver a repetir diez veces, cien veces el mismo tema». No obstante, su obra no es nada repetitiva. Dibujo, pastel, grabado, monotipo, escultura, pintura, litografía… Edgar Degas varió las técnicas a lo largo de toda su carrera, dando prioridad a algunas de ellas durante un tiempo para responder cada vez a esa búsqueda incesante de nuevas soluciones expresivas. Intrigantes y sensuales, luminosos y ordinarios, vanguardistas y sencillos, los desnudos de Degas permiten comprender el lugar del pintor en la Historia del Arte.